miércoles, octubre 15, 2008

Progreso

Ya no respetan las tradiciones patrias. Resulta que hoy nos desayunamos en esta ciudad con la indignante noticia de que han suplantado un bingo histórico del centro urbano por un antro de libros.

Aquel templo del azar remunerado fue testigo de algunos escarceos ludópatas del Trío de los Azotes (Cripema, servidor y el todavía jefe de ambos), cuando su anterior sede laboral quedaba cercana al bingo, después de alguna comida de empresa que degeneraba en cubatas y cartones. Y van y lo tiran abajo para montar una librería… ¡anda ya! Si libros es lo que menos falta hace en estos tiempos críticos. Si al menos hubieran montado en su lugar un peep-show, un lavadero de tunnings o un fumadero de opio…

Ahora en serio, me ha alegrado enormemente saber que la cadena de librerías La casa del libro, ha celebrado el 85º aniversario de la fundación de su primer establecimiento en Madrid, inaugurando una nueva tienda en Alicante (y ya van 20 en toda España, creo). Falta nos hacía un sitio así desde que F-nac Alicante acometió su replanteamiento comercial, a resultas del cual se ha convertido, al parecer del que esto escribe, en un expendedor laberíntico y mal planificado de cultura multimedia.

Yo ya he estado por allí, por La Casa de Putas (Joyas), picoteando esta mañana, alargando más de la cuenta mi media hora de manumisión para el café.

La pregunta obligada es: ¿por qué en una extensión urbanística considerable, con centenas de miles de ciudadanos clamando al cielo por una alfabetización evangelizadora, se apelotonan en un área topográfica de apenas 600 metros las tres grandes (casi únicas) librerías de este bendito Neo-Toquio preapocalíptico?

Sé que los puristas me echarán en cara que la mentada no deja de ser una cadena empresarial, al estilo de la multinacional francesa también nombrada; es decir, despersonalizada, piramidal y con un poder comercial que apabulla cualquier intento de competencia del pequeño comercio tradiconal. Lo sé, y lo siento, pero no puedo evitar celebrar noticias como ésta. Mejor que un bingo, vamos, digo yo...

2 comentarios:

xavalin dijo...

Te apoyo en la alegría. Para compensar, la SGAE está muy muy cerca.

Cripema dijo...

Lo del café no es media hora Micro, son 20 minutos y se supone que cerca del trabajo...
Y lo del Bingo.... una pena sí, recuerdo aquella tarde y digo "aquella" porque sólo fue una y además no hicimos ni una triste linea...pero que baratos los cubatas!