viernes, noviembre 28, 2008

¡Eureka!

Esto de las computadoras no dejará nunca de sorprenderme. Hace tiempo quise ensayar un experimento internáutico: una ouija virtual para invocar a un escritor al que admiro.

Pues bien, el milagro se ha abierto paso a través de la enredadera de fibra óptica y hoy he amanecido con esta enorme sorpresa: http://hkkmr.blogspot.com/2008_11_27_archive.html
[por los clavos de Bill Gates, Gilito, apiádate de mi inoperancia tecnológica y pon ahí un enlace como Intel manda].

Domo arigato, Hikikomori.

2 comentarios:

Germán dijo...

virtual o no, ¿para qué sirve una ouija demás de para cagar de miedo a los más aprensivos? :)

Guile dijo...

Lo lograste, maravillas de un mundo con menos barreras...