martes, noviembre 04, 2008

Infiltrado

Acabo de volver del traumatólogo y vengo infiltrado. Infiltrado no como los espías, sino como Ronaldo, Ronaldinho, Ronaldinha, Cristiano-Ronaldo, Ronald-Reagan, Orlando-Florida y la madre que los parió a todos.

En vista de que no mejora la cosa, y para dejar como último recurso la cirugía (injerto de cartílago), van a ir infiltrándome en la rodilla izquierda ácido hialurónico, porque yo lo valgo. Y espero que sí lo valga porque le ha faltado tiempo al médico para dejarme caer que cada inyección cuesta 200 euros. Mirad, mirad en qué se gasta el gobierno vuestros impuestos: en anestesiar discapacitados que luego ni os lo agradecen ni ná. Con la de granadas de fragmentación que se pueden comprar con 200 euros, Dios mío, en vez de andar aliviando miembros amojamados.

Dice que mi rodilla es 20 años más vieja que yo. Y eso me ha recordado el chiste: “Que le duela la rodilla es debido a la edad”. “Qué buro es Vd., doctor, la otra rodilla tiene la misma edad y no me duele”. Pues eso.

Y si hoy me siento como desecho de tienta no es sólo por la osteocondritis disecante (menudo nombrecito), sino porque este fin de semana también he sufrido un cólico nefrítico que me ha postrado en cama, agonizante. Semejante parte de lesiones me hace sentir muy viejo, ¿prematuro? Yo qué sé... Lo que sé es que el sábado tenía programada la despedida de soltero de un viejo amigo y el presupuesto de esa fiesta acabó invertido en una manta eléctrica y drogas legales. El horror... el horror...

Por cierto [ojo, que ya se sabe que los cojos tienen muy mala leche, y seguro que ahora se vengará echando su mierda resentida sobre algún otro colectivo], había pululando por allí, por el ministerio del dolor, un joven bebiendo mate, cargando con todo el kit preceptivo. Fenómeno que vengo observando últimamente muy a menudo y por doquier.

Bien, me parece muy bien. No dudo que sea una bebida muy rica, y toda una tradición milenaria, incluso una forma de identificarse públicamente para hacer amigos; pero ¿todo eso compensa el ir cargado todo el puto día por la calle con el termo y los demás trastos? Porque a mí no se me ocurriría ir por las calles de Buenos Aires o Montevideo, por poner dos ejemplos, cargado con una palangana de sangría y dándole buchitos con un cazo. ¿A que resultaría ridículo?

1 comentario:

vainilla dijo...

por dios curate esa rodilla como sea para el viernes