martes, diciembre 09, 2008

Cine, cine, cine, cine... menos cine, por favor...

Todos llevamos un director de cine dentro. Sentado en nuestro cerebro con su sillita plegable y su megáfono. Bueno, más que un director, unos grandes estudios enteros, construidos en el solar de nuestro inconsciente. Porque, ¿qué son los sueños sino una superproducción jolivudiense?

Bueno, vale, no todos los sueños son Ben-hur; también hay modestas cintas afganas, intimistas dramas lacrimógenos y algún porno gonzo. Pero todos con su correspondiente vestuario, su escenografía, sus castings perfectos... Y qué guiones. Y de todos lo géneros: terror, erótico, negro, fantástico, histórico... Y, salvo en los sueños recurrentes, no se repiten las tramas, los personajes ni los desenlaces sorpresa.

Entonces, como presidente de mis propios estudios onírico-cinematográficos, me permito hacer la siguiente observación: el cine actual es una PUTA MIERDA. ¿Todo? No, pero casi.

¿Qué es eso de hacer remakes (perdón, to make rehechos) de viejas películas? ¿Es que no estaban bien así, en blanco y negro? ¿Y los re-remakes? ¿Es que no te vale Donald Sutherland en technicolor setentero huyendo de las vainas, que hay que poner también a la Kidman?

¿Y por qué coño le hacen rehacer (make to remake) a Michael Haneke sus Funny games, pero con el hermano de Brad Pitt? ¿No estaba bien la original? Porque a mí me gustó mucho. Pero claro, el gran público si no lee en los carteles algún apellido de relumbrón, no compra su entrada. Si la protagoniza algún Jörgenson o Kazantakis, ya no va a gustar a la masa.

¿Y qué pasa con Rec, que la están rehaciendo también? ¿Acaso no acojonaba bastante así? Porque debe ser humillante que te digan: te compro los derechos de tu película, pero ahora voy a hacerla yo bien, y encima con buenos actores. Es decir, con efectos digitales y alguna estrellita del momento.

Y luego están las segundas, terceras, séptimas partes de sagas interminables a las que ya se les exprimió las últimas gotas de jugo hace mucho tiempo. O esas decepcionantes últimas producciones de realizadores que admiras, de trayectoria intachable hasta el momento; que después lees por ahí, de críticos que respetas, que es que no se ha entendido la jugada, que el film está plagado de referencias autoparódicas a sus primeras creaciones, que si patatín , que si patatán... Y yo me pregunto: ¿esos pequeños guiños para iniciados compensan que el resultado global sea un pestiño insoportable?

Conclusión: se gastan millones de dólares en darle mil vueltas a lo mismo, cuando seguro que hay guiones excelentes cerrados con llave en algunos cajones.

Lo que resulta del misérrimo estado actual del séptimo arte es que cuando descubres alguna cosa medio aceptable, mínimamente original, te acaba pareciendo poco menos que una obra de arte, por puro mecanismo de compensación. Aunque sólo sea por quitarte el regusto a dejà-vú.

2 comentarios:

malaputa dijo...

Últimamente, cuando estoy optimista tiendo a pensar que la gente se está volviendo subnormal profunda a pasos agigantacojonantes, así que el cine, la literatura... el nivel general cae en picado.
Dentro de poco no comeremos, escupiremos bilis sobre el alimento y luego sorberemos los restos.
(Estoy insoportable... lo siento).

Guile dijo...

En primer lugar estoy bastante deacuerdo, no obstante puntualizaré:

La música está mucho peor.

Hay pelis gringas que se salvan (pongo las emule-bajables):

- Gracias por fumar.
- La guerra de Charlie Wilson.
- Lost in translation
- Death Proof (aunque algo de remake tiene)

Con las españolas lo llevo peor, cada vez más mierda pseudo-cómica.

saludos.