lunes, junio 15, 2009

La mujer invisible

El otro día fui testigo, una vez más, de uno de los superpoderes de mi madre.

La llevé a comprar a una gran superficie, que es como llaman ahora a los “pricas”. Y, aunque hace años -tras un capazo monumental- me juré que no volvería a jugármela, piqué una vez más en su ardid, y asistí a una de sus temibles demostraciones de poder. No deja de sorprenderme esa habilidad tan especial suya. Sólo tiene que recitar el siguiente conjuro: “Separémonos, que iremos más rápidos. Búscame en cinco minutos, que estaré por aquí. Hoy sólo tengo que coger cuatro cosas”, e instantáneamente, en cuanto le doy la espalda le sobreviene el don de la invisibilidad. Desaparece de los radares. Se escamotea.

Después de peinar la zona, (la gran superficie), de cabo a rabo, no menos de 10 rondas, y no exagero, mascullando improperios por los pasillos y maniobrando como un demente cada vez que creía avistarla entre la manolería, llegó el relevo de sentimientos y la indignación cedió su puesto en el alma a la preocupación. ¿Y si se ha quedado encerrada en un probador? ¿O si le ha dado un vahído sobre el lineal del ossobuco?

Así que ya me dirigía al guardia jurado y la princesa prometida que estaban en la entrada, para pedirles el favor de localizarla por megafonía, cuando me chistan como a una cabra por la espalda. Era ella, justo a tiempo de evitar uno de esos ridículos marca de la casa. Y venía hacia mí desplegando ya otro de sus poderes maternos: el escudo inhibidor de reproches. Arcano que se resume en una desarmante cara de preocupación, en esta ocasión era más bien de puro susto, al detectar el cabreo esculpido en mi musculatura facial. Este escudo le permite compungir ipso facto a su víctima y aplazar sine díe las hostilidades.

Cuando seas padre, en este caso madre, comerás huevos. Que nunca he sabido lo que significa, y ni siquiera sé si viene a cuento, pero en fin… FIN.

5 comentarios:

J. dijo...

Es que justo cuando eres padre/madre, te suelen dar bajo mano en alguno paritorios el; "Secreto e infalible manual del Padre/Madre, como putear y educar a tus hijos y otros ardides."
Creo que lo edita Planeta, pero ya te digo que lo dan bajo mano.
Cuenta la leyenda que un filipino intentó publicarlo por internet, y misteriosamente desapareció.

malaputa dijo...

"Cuando seas padre, comerás huevos, mientras... te chuparás los dedos", es como conozco yo el refrán.
Yo se lo perdono todo (a mi madre, digo) porque cuando me pone el pucherito me desarma a saco, la cabrona.

Harry dijo...

El domingo pude decir "Pero si aún no han pasado 3 horas desde que comiste!"
y vinieron a mi mente un montón de recuerdos.

Cripema dijo...

Haz el favor de no meterte con tu sra madre que si os poneis a contar tú se las hecho muuuchiiisisimo peores....
Ta mare es una santa i ho saps! ;) Aprovecho la vía para que le des un abrazo de mi parte.Bueno venga, y otro para ti

xavalin dijo...

Pues a mí no me dieron el manual. Claro, como fue cesárea. Yo soy de la generación puteada por sus padres y por sus hijos.

Por cierto, una prosa impresionante, Micro. Me regalas un par de expresiones para alguna tonadilla marca de la casa?

Harry: yo estaba y no te lo creías ni tú lo de las 3 horas.

Micro: un abrazo fuerte.