sábado, octubre 31, 2009

Sistema métrico alcoyano

En el mercado, en las recetas y en muchos otros aspectos de la vida cotidiana hay una serie de micromedidas características en esta aldea gala que es Alcoy que me hacen mucha gracia:

Miqueta: menos que una "mica"; un poquito, algo así como una cucharilla de postre.

Miquiua: un poquito menos; por ejemplo una cucharilla de café. Creo que existe el concepto "miquirritiua" pero ya es para cálculo infinitesimal.

Raiet: un chorrito, una rayita. Ej: un raiet d'oli.

Grapat: un puñado. Ej: un grapat de fabes

Pesic: un pellizco. Ej: un pesic de sal.

Punteta: un trozo, pero siempre de pan. Ej: una punteta de pa

Sabeis más?

jueves, octubre 29, 2009

Mamá, quiero ser artista

Dado que hoy me he levantado con la autoestima en unos niveles desacostumbradamente aceptables, he desayunado ego frito y ahora no me duelen prendas (bueno sí, la goma de los calcetines me aprieta un poco) en soñar que algún día acabaré convirtiéndome en un escritor superventas. El nuevo Larsson (por cierto, si algún lector de best sellers es tan amable de aclararme el siguiente misterio: ¿cómo es posible que se haya colado en la lista de más vendidos un título de otra escritora apellidada Larsson, que no tiene nada que ver -aparte del apellido- con el que firma la saga Millenium? ¿Acaso el saber que éste murió prematuramente sin dejar más obra conclusa ha empujado a sus desesperados fans a consumir los libros de su “prima”, o es que la gente compra este tipo de libros al tuntún, y no se dan ni cuenta que se han equivocado de Larsson? “Oye, que el libro de Larsson muy bien y tal, pero no sale ninguna chica que sueña con gasolina”).

Este arranque de autosuficiencia wagneriana me viene propulsado porque hace poco terminé mi segundo libro, y ahora estoy inmerso ya en la redacción del tercero. Me gustaría poder decir que me hallo en una etapa fructífera, pero más bien se trata de que los cago como churros.

Dicho lo cual, el experimento de hoy es el siguiente: dado que la gente gusta mucho de decir: “¿Estopa? Si a esos los vi yo actuar cuando eran unos pipiolos que no los conocía ni Dios…”; o: “¿Amenábar? A ese le dejé yo el tomavistas para que rodara sus primeras chorradas, que no tenía ni puta idea de cine ni nada, y yo le tenía que explicar lo que era un contrapicado…”. Pues para que vosotros, los pocos elegidos que aún os dignáis a leer este bodrio, podáis decir orgullosos de este inminente nuevo Dan Brown: “¿Micropene? Pero si a ese desgraciado ya lo leía yo cuando no lo conocía ni su puta madre, que no escribía más que gilipolleces en el blog…” (valeee, tampoco os cebéis); voy a legaros a continuación un microrrelato (jijiji, microrrelato de Micropene en un microchip), para que os lo imprimáis y si algún día me hago famoso, podéis vendérselo a cualquier publicación seria (el Pronto, Burda, La Farola,…) como un inédito, como una obrita corta inencontrable y de incalculable valor literario. Inencontrable porque tan pronto me saquen en la portada del Babelia lo daremos de baja aquí en la red, y pasará a convertirse en pura memorabilia; y de incalculable valor porque lo digo yo.

Aquí va, se titula HOSTIA y cualquier parecido con eventos recientes reales es pura coincidencia:

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Durante las exequias, el sacerdote no pudo evitar fijarse que la familia del difunto no secundaba la liturgia del rito cristiano. No coreaban los himnos, siquiera murmullando entre dientes compungidos, y ninguno se acercó a comulgar. Sin embargo allí estaban, en templo ajeno celebrando respetuosamente las honras fúnebres por su difunto marido y padre.

Una vez finalizada la misa, ya colgado el hábito y vestido de paisano, decidió colocarse al final de la cola de villanos que desfilaba ante la familia repitiendo la letanía del pésame. Llegado su turno, fingió acompañar en el sentimiento a toda la familia y se detuvo ante uno de los hijos, aquel que durante la ceremonia le pareció desde el altar que se mostraba más incómodo, y quien incluso le había dirigido miradas de patente hostilidad en algunos pasajes concretos.

Lo recibió con un nuevo pugilato de miradas, pero el sacerdote no se arredró y decidió seguir adelante con su intención de dirigirle unas palabras. No en vano había aprendido a superar dificultades en aquel pueblo, Villapenosa. En una aldea tan cerril había logrado hacerse respetar por los beatos, a pesar de su raza. Acabó haciéndoles entender que no era la oveja negra, sino su pastor.

Tras el frío apretón de manos y la consabida fórmula compasiva, le dijo con un cerrado acento de regustos coloniales:

- He observado que la familia no seguía las oraciones.

- Estamos aquí únicamente por no contravenir las creencias ultramundanas del difunto.

- Sé que resulta duro entenderlo, pero…

- Escúchame bien, curita. Hemos tenido mucho, pero que muchísimo tiempo para entenderlo todo perfectamente. Y si de verdad crees que, tras seis largos años viendo a nuestro padre, tan creyente él, padecer los insufribles designios de tu dios compasivo, vas poder engatusarnos con unos minutos de cháchara huera, es que sobreestimas demasiado el poder de la palabra de tu dios, o tus artes para difundirla.

Por Micropene Larsson (a ver si así suena la flauta)

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Hala, dadle al print, y así en la próxima feria del libro, cuando vengáis a mi caseta a que os firme mis superventas, los que presenten este texto impreso estarán invitados a una comilona y posterior tertulia en el café Pombo, o cualquier otro bar de artistas.

Y mejor lo dejo aquí, que ya noto cómo se me va desinflando el globo del autoengaño, y como me dé por leer lo que he ido pulsando por ahí arriba...

miércoles, octubre 28, 2009

El señor de las moscas

A ver si viene el señor de las moscas y le decimos que esta semana no nos deje más, que aún no nos hemos acabado las de la semana pasada.

Dios mío, cómo puedo odiar tanto a una criatura tan insignificante.

Según el Trivial las moscas domésticas sólo viven 24 horas, por lo que aún debería estarles agradecido por haber decidido pasarlas a mi lado. Porque mira que aprecian mi compañía. Quizás sea por la mierdina, una hormona exclusiva que segrega mi alma a través de mi piel.

Qué mal lo pasé de niño con la película aquella que nos puso Chicho [Don Narciso Ibáñez Serrador para los menos puretas] del tipo aquel que entrecruzaba su ADN con el de una mosca que se le coló en el experimento. Madre mía, Brundle-Mosca, lo que nos faltaba, un moscón de proporciones humanas dando la murga por casa. Con ése no valdrían los matamoscas del chino (por cierto, la mejor inversión en cuanto a relación calidad-precio que he hecho en muchos años. Por 60 centauros tienes una paleta de plástico con la que exterminar toda clase de insectos. Y funciona).

Me voy a comer cuscús. (?!).

martes, octubre 27, 2009

Natural Porn killer

Ahora vivo sumido en naturaleza abrupta. Y me encanta. Miro ese paisaje de montañas, y ese cielo que es más que nunca el PhotoShop de Dios (el Tío no ha repetido composición desde que le espío desde más cerca), y me sobrecojo.

Pero con la Naturaleza me pasa un poco como con el porno. Me gusta mirar y tal, y disfruto mucho con lo que veo, incluso puede uno pasarse horas extasiado en la contemplación sicalíptica de eso que Schopenhauer calificaría como imitación mediada por conceptos; pero siempre queda ese regusto de mirón que ve los cuernos desde la barrera. Esa satisfacción incompleta de saber que por más que las mires, nunca podrás abrazar esas montañas, ni hacer tuyos esos valles y gargantas.

Quizás se me haya impermeabilizado el alma con los años, pero por más que intento empaparme de la magnificencia del paisaje, reconociendo la buena mano del escaparatista, no deja de interponerse en el disfrute esa sensación de visión inasequible por inaprensible.

Buf, menudo tostón. Mejor me vuelvo a la cama a incubar mis penas.

miércoles, octubre 21, 2009

Te acompaño en el Mentimiento

Micropene Senior ya descansa.

Por no contravenir sus creencias atávicas, las exequias se realizaron conforme al rito cristiano; aunque por momentos recordara una ceremonia vudú, dado el pintoresco sacerdote que ofició las honras fúnebres.

Para hacerlo más grotesco, todo esto tenía lugar en una iglesia de un pueblo, el suyo (y mío), digámoslo así: chapado a la antigua.

Y llegó el momento de que la familia reciba el pésame (o "me pesa", expresión que únicamente estaría justificada para los cuatro hermanos que portamos sobre nuestros hombros el ataúd hasta el sepulcro). Allí todos en fila y medio pueblo pasando por delante, repitiendo monocordemente: "Te acompaño en el sentimiento". Y tú: "Gracias, gracias".

Hasta ahí bien, si no fuera porque se produjeron dos momentos especialmente emotivos en los que dos personas que no habían llegado a tiempo al tanatorio (tema aparte que daría para tres posts más) se fundieron en un sentido abrazo con mi madre, y fueron reprendidos desde atrás por formar un ligero atasco en la cola de plañideras. "Venga, venga", les dijeron, porque supongo había prisa por volver al trabajo, o a sus cosas de vivos.

Es decir, dos personas que realmente acompañaron a mi madre en el sentimiento, que se derritieron literalmente en un abrazo difícil de olvidar para cualquiera con sensibilidad, demostrando que al menos en ese preciso instante sí sentían su mismo, o parecido, dolor; fueron reprendidas por retrasar unos segundos la fila que debía continuar con su letanía de autómatas compasivos.

"Te acompaño en el Mentimiento".

P.S.: Descansa en paz, capitán. Procuraré padrear todo lo posible en tu honor.

sábado, octubre 17, 2009

BOLSA = CACA (ó - BOLSAS = + CAJA)

Vale, bien, si yo no digo que no. Que cualquier iniciativa que le dé un respiro al exánime medio ambiente de este planeta siempre será bienvenida. Pero la vil maniobra de Carrefour de tratar de disfrazar una de sus estratagemas empresariales para seguir obteniendo los mismos resultados en tiempos de crisis, como si les hubiera dado de repente un avenate ecologista, insulta mi magra inteligencia.

Quieren convencernos, y están invirtiendo unos cuantos millones en ello, de que eso de ahorrarse Dios sabe cuántos millones de euros en escatimarnos las bolsas, realmente es por nuestro bien, que ellos ahora están súperconcienciados y que a ver si nos entra ya, de una puta vez, en la cabeza que Bolsa = Caca. Que mira que somos cabezotas. Ellos, que llevan décadas plastificando los campos y océanos con su espantoso símbolo (esa especie de flor de lis enfarlopada), desoyendo las quejas de organizaciones ecologistas y pasándose por el forro cualquier advertencia bientincionada, resulta que una mañana tuvieron un sueño (como el Martín Lutero negro), y ahora son los paladines de la conciencia ecológica y del buen hacer y del respeto con los animalitos del bosque. Vamos ya, cómeme la bolsa.

Porque, por supuesto, y esto no cabe dudarlo de un holding empresarial que lo primero que tiene en mente es el bien del planeta y no su cuenta de beneficios, todo este rollo no tiene nada que ver con la crisis que los asedia; no. Sólo un mal pensado llegaría a imaginar que, debido al descenso de las ventas, la compañía puso a todos sus ejecutivos a estrujarse las meninges para ver por dónde podían recortar gastos para seguir ganando lo mismo (o más) que cuando pastaban las vacas rollizas. Y que algún lumbreras decidió ahorrar no dándonos bolsas para transportar la compra. No y no y mil veces no, sólo una mente febril y enfermiza querría ver algo así tras una sincera conversión a la fe en la madre Gaia.

Pero como no son tontos, y saben que ese tipo de medidas, por mucho que respondan a una franca evolución espiritual, son muy, pero que muy impopulares entre el vulgo, no han tenido más remedio que extender el mensaje y convertir a su causa a todos los clientes mediante una artera campaña de concienciación social (no confundir con publicidad; en todo caso con propaganda). Bolsa = Caca. Menos Bolsas = Más Caja. La fórmula es sencilla, pero mejor obviamos la segunda parte para que no se nos malinterprete.

Pues yo me cago en ellos y sus triquiñuelas, porque si de verdad los moviera una verdadera conciencia medioambiental regalarían las bolsas biodegradables que están facturando a 5 céntimos la unidad. (En este caso la fórmula vuelve a ser + Bolsas = + Caja). Porque resulta que las nuevas bolsas, en vez de tres mil millones de años, o la cantidad que sea con la que tratan de abrumarnos, contamina menos. Porque es bien sabido que nadie recicla las bolsas, ni en contenedores al uso, ni para usarlas como bolsa de basura; todos vamos corriendo a anudarlas en las ramas de un árbol o a asfixiar con ellas a los peces.

Antes de que me echéis los perros diré que ya sé que no es cosa exclusiva de esta cadena, que hay alguna normativa europea en camino y ellos se han limitado a tirarse de cabeza a aplicarla, arriesgando mucho en la intentona. Y sé que lo de las bolsas es un auténtico descontrol, que no todo el mundo recicla y que algo había que hacer al respecto. Todo eso no se me escapa. Pero me quejo de la pátina de buenrrollo que le han querido dar a la jugada. Apesta. Y no cuela. Hace mucho tiempo ya despotriqué aquí contra las campañas de la firma Dove, por lo mismo. Porque no hay que ser muy listo para verles el plumero a la legua. No hay que perder nunca de vista que este tipo de organizaciones, por obtener nuestro dinero venderían a su madre si la tuvieran (en un bolsa de rafia, claro, para no contaminar).

Hoy mismo he estado allí (probablemente por última vez, porque me han tocado mucho los huevos), y cuando mi pareja ha llegado a la cola de la caja me ha encontrado allí descojonado de la risa; cosa -por desgracia- poco habitual en mí últimamente. Se ha sorprendido de verme realmente encanado, y todo porque resulta que cuando me he puesto en la cola me he fijado que a las y los cajeras/os les han cambiado el uniforme de azafata y los han disfrazado de OeNeGeros militantes. Les han encasquetado unas camisetas astrosas (¿también de rafia?), con el eslogan: “Échame una mano con el medio ambiente” o algo así. Sólo les faltaba haber añadido”colega”, para hacerlo más campechano. Por supuesto las letras estaban serigrafiadas en tinta ecológica y en color verde, que para eso ya somos verdes. ¿Pero se creen que somos gilipollas o qué? Bolsa = Caca, Bolsa = Pedo, Bolsa = Pis.

Pues ya que éstos están tan desesperados por ahorrar euros como sea, les voy a dar una idea de mi cosecha:

Para reducir considerablemente gastos de personal, en lugar de tener cajeras por un lado y guardias jurados por otro, que pongan directamente cajeros-jurados. Que coloquen un batallón de prosegures a cobrar en las cajas, y si surge algún follón pues ya salen a repartir mamporros. Mira si te puedes ahorrar puestos de trabajo y sueldos, que con eso compensas de sobra la pérdida en inevitables hurtos. Y si algún indeseable, todavía no concienciado, se presenta en la caja trayéndose de casa las viejas bolsas de toda la vida, ésas tan odiosas que ahora resultan intolerablemente nocivas, pues los mismos cajeros-jurados lo majan a porrazos hasta que se conciencie bien, y todo arreglado.

Venga, esta idea os la regalo, que sé que vais un poco tiesos. De nada.

jueves, octubre 15, 2009

Vía crucis

Por lo visto no se nos piensa ahorrar ninguna estación del calvario. En fin...

Cuando termine todo este horror, pienso exiliarme una buena temporada en la Antitierra que imaginaron los pitagóricos.

domingo, octubre 11, 2009

El pocero

Así me tendrían que apodar a mí también, Micropene el Pocero, o el Micropocero, o algo así. Porque últimamente tengo que descender mucho al pozo para encontrar mi gozo.

jueves, octubre 08, 2009

Bullying

Seño, Seño, que mi destino me está haciendo Bullying. Me putea y humilla sin razón aparente. Intento denunciarlo al director pero nadie responde cuando llamo a su puerta. Nunca. Por lo que estoy empezando a pensar que quizás no exista ese director, que tal vez es una mentira inventada por el ministerio que se encarga de estas cosas, para confortarnos, para conformarnos.

viernes, octubre 02, 2009

Muchas gracias a tod@s