miércoles, octubre 21, 2009

Te acompaño en el Mentimiento

Micropene Senior ya descansa.

Por no contravenir sus creencias atávicas, las exequias se realizaron conforme al rito cristiano; aunque por momentos recordara una ceremonia vudú, dado el pintoresco sacerdote que ofició las honras fúnebres.

Para hacerlo más grotesco, todo esto tenía lugar en una iglesia de un pueblo, el suyo (y mío), digámoslo así: chapado a la antigua.

Y llegó el momento de que la familia reciba el pésame (o "me pesa", expresión que únicamente estaría justificada para los cuatro hermanos que portamos sobre nuestros hombros el ataúd hasta el sepulcro). Allí todos en fila y medio pueblo pasando por delante, repitiendo monocordemente: "Te acompaño en el sentimiento". Y tú: "Gracias, gracias".

Hasta ahí bien, si no fuera porque se produjeron dos momentos especialmente emotivos en los que dos personas que no habían llegado a tiempo al tanatorio (tema aparte que daría para tres posts más) se fundieron en un sentido abrazo con mi madre, y fueron reprendidos desde atrás por formar un ligero atasco en la cola de plañideras. "Venga, venga", les dijeron, porque supongo había prisa por volver al trabajo, o a sus cosas de vivos.

Es decir, dos personas que realmente acompañaron a mi madre en el sentimiento, que se derritieron literalmente en un abrazo difícil de olvidar para cualquiera con sensibilidad, demostrando que al menos en ese preciso instante sí sentían su mismo, o parecido, dolor; fueron reprendidas por retrasar unos segundos la fila que debía continuar con su letanía de autómatas compasivos.

"Te acompaño en el Mentimiento".

P.S.: Descansa en paz, capitán. Procuraré padrear todo lo posible en tu honor.

2 comentarios:

vainilla dijo...

si yo te contara...

Cripema dijo...

Padrea, padrea.
Pd. Feliz navidad ;)