miércoles, marzo 24, 2010

Solidaridad con el Tigre

Tiger Woods (el tigre de los bosques, en traducción chusca) atraviesa una mala racha. Y yo me solidarizo con él, porque sé por lo que está pasando.

Sí, confieso que yo también sufrí la terrible adicción al sexo, y sé lo que es no poder parar de follarse modelos, bailarinas, strippers y señoritas de otros ramos igual de sugerentes. Te das cuenta de que tienes un problemón, pero no puedes dejar de acostarte con todas esas hembras de llamativos físicos, con esos tórax tuneados; y sufres, sufres mucho. Lo pasas fatal, follando y follando todo el día con mujeres con las que el común macho de los mortales se tiene que conformar fantaseando la coyunda.

Pobre muchacho, me compadezco de él y espero que se cure lo antes posible, porque como no logre convencer a todos sus patrocinadores de que se ha curado de ese horrible mal (que no se lo deseo a mi peor enemigo), y que puede volver a encarnar la imagen del buen chico, del yerno que toda suegra de la unión sueña para sus hijas, empezará a perder caché, y esto irremediablemente afectará a su par (¿se dice así?), vamos, a su juego, y dejará de ser el triunfador que era.

Y ya es bien conocido, por ejemplos públicos y notorios, lo implacable que se muestra aquella sociedad tan competitiva con los ganadores caídos en desgracia, los juguetes rotos. Mira, a lo mejor hasta le curan su adicción, así sin más, sin tener que someterse él a ningún tipo de terapia de abstinencia; vamos, que lo mismo ya no se come un torrao.

Porque yo miro su foto en los diarios y me pregunto, como en tantos otros casos parecidos al suyo: si este individuo, en vez de ser el número uno en su deporte, empujara una carretilla para proveer de hielo picado a los puestos de pescado del mercado de abastos de su pueblo, ¿se habría curado ya de su adicción?

Se me ocurre que quizás habría sido tan afortunado de no haber llegado siquiera a desarrollarla.

Propongo que se establezca para el 69º día de cada año una jornada sin sexo, de abstinencia sexual voluntaria en solidaridad con las víctimas de esta horrible lacra. Mostremos nuestro apoyo incondicional a los adictos al sexo; uf, qué nombrecito más largo para una enfermedad, y eso que la gente hace tiempo que a las pacientes femeninas de este síndrome las etiquetó con el apócope "putas"...

4 comentarios:

vainilla dijo...

la diferencia entre un Tiger Woods o un Michael Douglas y tu vecino anónimo es que de síndrome de obsesión sexual o lo que se llame eso pasamos a hablar del guarro salido del barrio, y la diferencia entre que lo padezca un hombre o una mujer (da igual que sea anónima o famosa) es que no se llama síndrome y simplemente se es una guarra ninfómana.

malaputa dijo...

Amén.

Guile dijo...

Joder Vainilla me has pisado el comentario.

moniqueta dijo...

Apocopada me has dejado, nene... a mi es que me parece que encima tiene cara de mendrugo, no le veo su "sexapil" (me gusta así, parece una depiladora) y me parece un chorra, encima pidiendo perdón, en vez de apechugar con estilo...