miércoles, junio 29, 2005

La moto o la vida

Dadas las numerosas peticiones del público (dos exactamente) por ver la moto que va dar sentido a mi vida los próximos 20 años. Voy a hipotecarme de nuevo estos 20 años ,claro, pero hace ilusión, ¿no? Aquí os la posteo.
Se trata de una HD Night Train de la serie softail, con 1450 cc. y toda negra, negra...















Esta es la foto de mi moto actual (comprada con el sudor de mi frente a los 23 años) con Cripema de fondo armonizando la composición :-)















UPDATE: Me da mucha pena desprenderme de ella...


Estas fotos las he posteado con el nuevo sistema de blogspot para subir fotos , que ya era hora ya

lunes, junio 27, 2005

RAM ( I )



Al mas puro estilo Isabel Presley en la publicidad de los bombones voy a hacer un ejercicio de “Tacuerdas?” pero en plan informático.

En una galaxia muy lejana, a finales del siglo XX, en el año 80 aproximadamente, mi primer contacto con la informática fue en casa de mis amigos José Juan y Rubén, dos hermanos con posibles que tenía una consola philips (de 4bits seguramente) con cartuchos de juegos tipo tenis, golf, etc.

Uno de esos cartuchos era un modulo ENSAMBLADOR, un lenguaje de programación más próximo a los ceros y unos que a un idioma mínimamente inteligible.

Allí conseguíamos, tras largas introducciones de códigos copiados del manual de instrucciones, que pudiera sumar dos cifras o que un carácter en forma de muñequito se situara en una coordenada concreta. Sobra señalar la decepción que el trasto nos proporcionaba.

Más adelante los mismo hermanos adquirieron un MSX no se de q marca y allí si que realizábamos nuestros primeros programas gráficos de matar marcianos y se podía realizar programas muy satisfactorios. Tenía también cartuchos ROM especializados, como basic para gráficos, basic para matemáticas, etc

También me acuerdo del ZX81 de Sinclair, un ordenador con 1 Kb de RAM, que se programaba en BASIC y fue el primer ordenador que vi en casa de mi amigo Gálvez. Ya entonces lejos de maravillarme, me pareció una mierda.

Sin embargo no conocí a nadie con el ZX Spectrum, tan popular en la época con sus 32 K de RAM (48 si estabas forrado), con su grabadora y sus programas en casete. Más adelante descubrí que mi amigo Octavi Masià hizo su primera cabecera en 3D con un Spectrum, filmando la pantalla, fotograma a fotograma, con su máquina de Super8, pero esa es otro historia…

Después mi paso por el bachillerato me alejó 4 años de la informática salvo un año que tuvimos una optativa que era Informática, pero sin ordenadores para practicar ni nada parecido, así que fue una auténtica pesadilla teórica impartida por uno de esos profes itinerantes del que ni siquiera recuerdo su cara y mucho menos su nombre.



Retomé el contacto con la informática en el año 1987…con 20 años, ya entradito en el mundo laboral, me topé de narices con el DOS , al año descubrí el concepto “sistema operativo”, yo solo le daba a la “W” para arrancar el IBM Writting Assistant” o “F” para el “IBM Filing Assistant”. Me encantaba el logo de IBM en la pantalla de fósforo verde de un flamante AT-III, con su Intel 286 a, 8 Mhz (¿?) y sus 512 Kb de RAM y un disco duro (del tamaño de pack de seis latas de refresco) con unos 20 megas de capacidad. Descubri el el mundo del diseño gráfico asistido por ordenador, ya que podía imprimir dos tipos de caracteres, con sus negritas e itálicas, lo cual en combinación con la fotocopiadora me permitía desterrar casi por completo el Letraset.

Con motivo de una muestra tecnológica que organizamos le incorporamos un Datáfono que servía para conectar a los PIC (Puntos de Información Cultural del Ministerio de Cultura) a una velocidad de 300 Baudios. (un desfasado modem actual funciona a 56000 baudios) donde podías conseguir recetas de cocina, concursos y fichas de películas y libros…Con lo cual el mundo de la telemática no me pareció una gran cosa tampoco.

Paralelamente trasteé por primera vez una estación gráfica profesional basada en un PC pero con un monitor enorme de alta resolución y 24 bits de color… el sofware se llamaba LUMENA y era propiedad del Instituto Tecnológico del Textil. Tenia un monitor aparte para los comandos y lápiz y tableta gráfica para dibujar naturalmente.

En esas fechas incorporamos un PSII también de IBM, un procesador más lento que el AT pero más posibilidades graficas. Tenia una paleta de 256 colores…y el primer scanner de 1 Bit y 300 dpi,




El Ventura Publisher y una impresora Laser me introdujo en el mundo de la autoedición. Sólo que no éramos compatibles con la industria gráfica, así que compramos un Macintosh, un precioso SE con 1 mb de ram y con el Aldus Page Maker III, eso si, no podíamos imprimir porque la impresora no era compatible, ni los disquetes, ni nada…solo hacia con el cosas para la imprenta.

Como se esta haciendo largo, mañana sigo -a menos que os aburra mucho el tema- pero es que a mi me encanta haber vivido todo esto!!!

jueves, junio 23, 2005

Jaime

“Bueno, pues nada, yo no creo que tarde mucho…nos vemos luego” – y Jaime la besó en los labios rutinariamente. Con una mezcla de resignación y alivio la siguió con la mirada.

Inés se perdió entre la gente camino de la puerta. Jaime comprobó el control de balance de blancos de su cámara y se dirigió hacia el improvisado escenario donde una ex-miss, un poco borracha, exhibía sus mejores sonrisas a los reporteros gráficos que cubrían el sarao.

Aprovechando el contraluz generado por el foco autónomo de un cámara de “Aquí hay tomate” hizo una interesante serie de fotos a la ex-miss en la que la fina tela de la blusa dejaba poco a la imaginación.

Se dirigió a la barra e intento llamar la atención de un camarero para canjear las consumiciones de rigor. Desde el otro lado de la barra, como si una aparición se tratara, surgió una diosa morena de pelo largo, escote prieto, piercing en el labio inferior. Al parecer estaba recuperando del suelo su instrumento de trabajo: el abridor de botellas.

Camarera: "¡ Hola buenas noches ! Que ambientazo, eh? Eres el fotógrafo de la empresa, no? A ver si me haces una foto a mi…"- le espeto con desparpajo

Jaime: "Eeeeh, uuuuuh… u… un bacardi breezer" –dijo Jaime, que no habia entendido nada entre el ruido de la sala, los latidos de su corazón y su confusión mental

C: "De limón, naranja, piña, melón quizá?" (Resignada ante la falta de reflejos de Jaime)

J: "Deeeeeee piña" - Contestó torpemente mientras pensaba y maldecía su falta de gracia y palique con las chicas que le impresionaban.

Después de la cagada pensó en coger su copa y desaparecer un rato en el backstage, pero la camarera no se dio por vencida.

C: "Entonces no me vas a hacer una foto? "

J: "Cla..claro… espera un segundo… "

Ella empezó a posar alejándose de la barra con las típicas poses tontas que hacen las chicas cuando se ponen en el papel de modelo.

Allí pudo ver un plano general de la bestia: Unas botas camperas, unas piernas interminables, una minifalda vaquera con un cinturón del mismo ancho prácticamente una pequeña camisa blanca muy abierta porque solo estaba anudada en la cintura…

Apuntó con la cámara. Le quito la tapa del objetivo. Volvió a apuntar y disparó una ráfaga interminable mientras la camarera agitaba su cabellera salvaje…

C: "Se pueden ver?" Dijo ansiosa

J: "Si, pero aquí hay mucho follón"

C: "Espera un minuto, tengo 10 minutos de descanso para cambiarme de ropa, …cosas de los jefes, dicen que así parece que haya chicas diferentes en una misma noche…"

C: "Me llamo Sandra" – dijo mientras salía de la barra

J: "Yo Jaime" dijo mientras bebia un trago enorme

C: " Ya lo se"

Sandra lo arrastró hacia el almacén del pub mientras la Exmiss se agitaba mientras era mordida por un friki vestido de Vampiro bajo la atenta mirada de las cámaras marcianas…

El almacén olía a resaca y a humedad. Al fondo había una especie de oficina , llena de cajas de cartón, una mesa antigua de despacho con un ordenador amarillento en cuyo monitor se veía ese protector de pantalla odioso de logotipos de windows volado.

Sandra: "A ver que fotos me has hecho!!!"

Jaime le empezó a enseñar la secuencia de fotos. Parecía una película a cámara lenta. Afortunadamente tenia la sensibilidad de la cámara a 400 ASA y las imágenes tenían cierta luz mágica…

S: "Que chulas!, que pena que no hayan salido más claritas. Por qué has hecho tantas fotos?"

J: “No queria perderme ni un detalle” (Por fin una respuesta hábil) pensó

Sandra sonrió picara.

S: "Me harás un reportaje completo?"

J: "Cuando quieras "

S: "Ahora "

Sandra empezó a bailar deshaciendo el nudo de su camissa. Jaime activó el flash y apuntó hacia ella.

La falda y el cinturón se deslizaron hasta el suelo con un pequeño movimiento de cadera.

Sandra era impresionante. Jaime por su profesión estaba acostumbrado, en cierta manera a las chicas guapas, pero esta era una auténtica apisonadora.
Su ropa interior era negra. El sujetador tenia algo de pedreria en el centro y el tanga era de esos semitransparentes que evidenciaban la exquisita depilación púbica.

El visor se empañaba así que optó por usar el visor LCD de la cámara y así poder hacer encuadres más arriesgados.

El flash apenas daba tiempo a recargarse. Le temblaba el pulso pero aparentaba una falsa tranquilidad de profesional.

Sandra se subió a una pila de cajas de vodka y se sento en ella. Se abrió de piernas y deslizó el tanga para descubrir su sexo…

S: "Ves algo que te guste?"- dijo divertida

Jaime continuaba disparando hasta que un pitido lo devolvió a la realidad.Se había quedado sin batería.

Se acerco a Sandra . Tenía unos impresionantes y sonrosados labios, prácticamente a la altura de la cara y sabía que ya no había marcha atrás..

J: "Ya no tengo batería…"

S: "Espero que si", dijo mientras lo cogía por la nuca y lo hundía entre sus piernas.

Olía muy bien. Quizá fuera porque estaba totalmente depilado. Su lengua jugueteaba mientras Sandra se movía para indicarle donde debía atacar.

Por la megafonía del local se oyó al maestro de ceremonias –uno de esos de gran hermano venido a menos – anunciar la actuación de nosequién…

Sandra dio un respingo y saltó por encima de los hombros de Jaime

S: "¡La voy a cagar!" Se empezó a vestir – por decirlo de alguna manera- con un trajecito de viscosa muy ajustado.

Jaimé se limpiaba sus babas con una servilleta….y se recolocaba el aparato como mejor podía…

Jaime se acerco a besarla y Sandra lo esquivo hasta la mejilla, evitandole los labios…
S: ”Perdona, es que me da impresión...Eres un amor.... Ya me enseñaras las fotos, eh?

Salió corriendo del almacen. Jaime salió a la sala. Su amigo Julián le hacia señas. Se acercó a él.

Julián: "He tenido yo que hacer las fotos del capullo este ¡!! Donde estabas? "

Jaime: "Comiéndome un coño, no te jode....Anda vamos a mear que me han dicho que los aseos de aquí son la hostia..."

(no me machaquen demasiado lo he escrito a tiempo real)

martes, junio 21, 2005

Inés

Inés estaba apoyada a un lado de una de las barras laterales de la discoteca. Había acudido a aquella fiesta acompañando a su novio, quien trabajaba de fotógrafo de la marca que pagaba aquella fiesta plagada de famosos, famosillos y subcategorías correspondientes.
Generalmente se hartaba de acompañarle a este tipo de actos, ya que la mayoría de veces, ella se quedaba sola en una esquina del local, copa en mano, mientras él iba y venia midiendo la luz, y haciendo fotos a unos y otras.
Realmente le aburría todo aquello, pero aquella noche no tenía ganas de quedarse sola en casa y decidió acompañarle.
Cuando llegaron al local todavía no había mucha gente con lo cual aún les dio tiempo de tomarse un whisky juntos mientras reían y hablaban de cosas sin importancia. En el último trago él hizo lo previsto y la dejó allí, al final de la discoteca junto a una escalera desde la que se divisaba todo el local incluida la puerta de entrada.
Inés hizo lo de siempre, pedirse otra copa, encenderse un cigarro y observar el local ya que era la primera vez que iba.
A la tercera copa y quinto cigarro, empezó a cansarse, el house lounge que sonaba y el petardeo que plagaba la fiesta no le seducían lo mas mínimo, así que decidió buscar a su novio y decirle que le esperaba en casa; él, comprensivo como siempre, la despidió con un beso y le prometió que no tardaría en llegar.

De camino a la puerta, Inés decidió entrar un momento al aseo, pero había cola en el de chicas, como siempre, así que entró al de chicos. El aseo era muy minimalista y muy fashion en la decoración (como toda la sala) pero tenía la particularidad de que los cubículos donde se encontraban los váteres tenían la puerta de un cristal transparente.
Había una hilera de seis váteres de los cuales, cinco tenían la puerta transparente y el sexto tenía el cristal opaco. Se puso un poco nerviosa porque realmente necesitaba entrar, pero no era plan de que cualquier tío llegara y la viera allí con las bragas bajadas.
Escuchó el vaciar de una cisterna y se abrió la puerta opaca de la que salió un chico moreno de pelo despeinado y labios gruesos. Y la puerta al salir, se tornó transparente.
Inés respiró, dedujo que el cristal se volvía opaco cuando detectaba la presencia humana dentro. Demasiado moderno para mear, pensó. Pero con paso decidido se acercó a entrar al mismo cubículo de donde había salido aquel Keanu Reeves de 20 años.
-No se volverá opaca -le dijo él.

-¿Perdona? -preguntó Inés.

-Que no se volverá opaca la puerta, solo se vuelven opacas si estoy yo dentro -le espetó, mientras esos gordos labios le mostraban una sonrisa de anuncio de dentífrico.
Inés sonrió también y entró cerrando la puerta tras de sí, cuando se volvió encarándose a la puerta para proceder a los engorrosos trámites de la micción femenina, se dio cuenta que podía ver perfectamente al chaval a un metro de ella junto a los lavabos a través del cristal, llevándose el dedo al ojo en un claro de gesto de: "te estoy viendo".
Pensó un instante que ella le veía a él, pero él a ella, no. Debía ser algún rollo térmico de las dichosas puertas, pero tampoco estaba segura, así que inquieta salió rápidamente para ver la puerta. Transparente. El cristal estaba transparente.
"Me cago en la puta" -pensó-. "¿Tan instantánea es la reacción térmica que se vuelve transparente en segundos? ¿O ha estado así el minuto que he estado yo dentro y este tío me veía de verdad?"
El morenazo sonreía mientras ella se ponía cada vez más nerviosa.
- No tienes otra opción. Tengo que entrar contigo si quieres que se ponga opaca y no te vean desde fuera -le dijo él.
-Ya, pero no hay nadie más que tú y yo ahora mismo, y supongo que si te pido que te vayas, serás un caballero y te largarás...
Otra vez la sonrisa profiden y un:
- Te equivocas, no soy un caballero, un caballero no estaría deseando ayudarte a quitarte las braguitas...
A Inés le entró de pronto mucho calor. Y se quedó allí de pie, tiesa, riéndose porque no había otra cosa que pudiera hacer. Empezaba a ponerse nerviosa.
El se acercó a ella, despacio pero decidido y la empujó suavemente hacia dentro del váter, mientras le bloqueaba las muñecas con su mano izquierda, y echaba el pestillo de la puerta con la derecha, de espaldas a la puerta.
Inés dejó de reír, aquello le gustaba, pero no estaba segura de que quisiera que sucediera algo así. O no estaba segura de que lo quisiera conscientemente.
Inés le miraba fijamente a los ojos sin decir nada, dejándose llevar.
Iba a decirle que No, cuando él la besó profundamente frustrando cualquier intento de emitir palabras. Aquel beso, le hizo sentir a Inés mucho más calor por todo su cuerpo, pero a la vez quedaba petrificada apoyada ahora contra aquella fría pared como un muñeco de trapo.
Mientras su boca jugaba con la lengua de ella, él comenzó a bajar su mano desde la cabeza mientras acariciaba su pelo hasta sus tetas, deteniéndose a acariciarlas por encima de su blusa de raso con un tacto lento y esmerado.
Inés se dejaba llevar, expectante, de un modo pasivo. Cuando él se retiró y la miró fijamente durante unos segundos que parecieron horas para ella, le faltaba el aire e hizo un intento de acercarle a ella de nuevo. Pero él volvió a retirarse, esta vez un poco más. Ahora ya había demasiado espacio entre ellos, se miraban perfectamente, ella le miraba entre nerviosa y deseosa y él no dejaba de sonreír.
-Que quieres? -le preguntó él.
Inés había dejado de pensar, no podría saber qué es lo que quería, solo lo que necesitaba.
Ella hizo de nuevo un intento por acercarle para que siguiera haciendo lo que él había empezado. No quería hablar con un extraño, solo quería que le siguiera acariciando las tetas.
- No seguiré si no me dices lo que quieres, cariño.
Uf!. Inés no soportaba que nadie le llamara cariño, simplemente le parecía un nombre que se les pone a las cabras, no con el que llamar a las personas.
Pero en ese momento le daba igual el mundo, las cabras y cómo la llamaran
-Que me folles. Quiero, exijo que me folles.
Era la primera vez que se escuchaba decirle estas palabras a un desconocido y le dieron a ella misma tanto morbo que fue Inés quien en un arrebato se dio la vuelta y le puso a él contra la pared bruscamente. Comenzó a desabrocharle la camisa frenéticamente bajando por su pantalón mientras acariciaba el gran bulto que había aparecido entre sus piernas. Con ese tacto que hace presagiar el éxito de lo que se comienza.
No tuvo que bajarle el pantalón ya que él mismo sacó su miembro poniéndolo a disposición de Inés quien no dudó en arrodillarse en el suelo e introducirlo furiosamente en su boca, entero, lamiéndolo, jugueteando en círculos con su lengua y con su glande… sacándolo de golpe y volviéndolo a introducir hasta donde su garganta le permitía, mientras él le acariciaba el pelo acercándola enérgicamente hacia él.
Inés levantó su mirada, en un intento de verle, pero él tenía los ojos en blanco, lo cual le asustó un poco, pero siguió jugueteando y lamiendo la base de su pene.
De pronto él la levanto fuertemente y la puso a horcajadas, desvió con su mano sus braguitas y la penetró apretando las nalgas de Inés hacia si mismo, como si la quisiera atravesar. Su gemidos eran respiraciones aceleradas y sofocadas por la boca de él.
Inés le arañaba el cuello mientras él se movía rítmicamente dentro de ella.
No tardó en llegar el clímax. Inés notó una explosión en su cuerpo, notó que se abrían todos sus poros, que se erizaban sus tetas, y notó que se mojaba entera. Tuvo que gritar.
-Jaime, tío, ahí dentro se lo está montando alguien -oyó Inés de una voz conocida.
Era Julián, un fotógrafo compañero de Jaime, su novio.
Inés se bajó de su amante rápidamente recomponiéndose como pudo. Recordó en ese instante que tenía un novio, y que le había dicho que se marchaba a casa haría veinte minutos. Le entró pánico. Era patético ponerle los cuernos al hombre de su vida, pero lo era más que lo descubriera él mismo y delante de compañeros de la agencia.
Inés le pidió torpes disculpas a su desconocido y le rogó que saliera delante de ella. Lo hizo. Cuando oyó que su novio y el compañero de éste abandonaban los servicios salió ella también como una bala al local.
Respiró al cruzar la puerta de los aseos masculinos mientras las chicas que esperaban en la puerta del femenino la martillearon con la mirada.
La música estridente le penetró el cerebro y le devolvió de un mazazo a la vida real.
Vio junto a la puerta a Jaime, tenía que pasar delante de él para abandonar el local. Se acercaría y le diría que se había mareado y había estado en el aseo todo este tiempo. Tampoco sería mentirle. Marearse, se había mareado y Jaime estaba muy ocupado como para pensar en nada raro.
Volvía a inspirar y se dirigía hacia él cuando noto que la cogían de la cintura. Sobresaltada se dio la vuelta. Era su desconocido.
-Te dije que estaba deseando quitarte las braguitas y no me has dado tiempo a hacerlo. Llámame y otórgame ese placer.
Inés sonrió como una adolescente nerviosa y se dirigió a la puerta, aún mareada.
Dedicado con cariño a las "salidas de emergencia".

domingo, junio 19, 2005

Encadenados

Recibo gustoso el testigo de Laceci (de esta mujer recibo gustosamente lo que sea):

¿Cuál es tu blog favorito y por qué?

Imposible quedarse sólo con uno. Cada blog tiene su rollito personal. Los que visito con frecuencia son el de J-Vol ("¡Ay señó!"), el de Ismael ("Blog de un Machaca") el de J. (tristemente ya clausurado), el del Eremita y el de Canalla Malaputa. Gracias a éste último recientemente he descubierto, por la afinidad con los comentarios que dejaban, un nuevo filón de blogs que ahora también visito con asiduidad: los de Laceci, Zenutrio, La Magdalena, Dosjerez...
La verdad es que no visito demasiados blogs, pero es por falta de tiempo y desconocimiento. Seguro que ahí fuera hay blogs geniales, pero cuando por curiosidad echo un vistazo a los enlaces que hay en los que visito, y veo la infinita cantidad de blogs que existen, me da una pereza... y es que estoy tannn cansado!

¿Cuál es el mejor post que has leído?

Digo lo mismo que arriba: es muy difícil elegir sólo uno. Unos me han hecho reír, otros me han emocionado, otros me han dado asco-pena, con otros he aprendido cosas sorprendentes.
Haría una mención especial a los "comments". Se ven algunos comentarios memorables, y algunos intercambios de opinión muy interesantes (Mr. Celofán, ¿para cuándo un blog propio?).

Nombra tres blogs que según tú deberían ser sujetos a la explosión de
una bomba, abandonados por su autor, o sencillamente borrados de la web.

Los que se toman a sí mismos demasiado en serio, los enterados, los raritos a posta, y los endiosados. Estos últimos son esos blogs muy profundos y poéticos que diariamente tienen una fiel legión de rendidos seguidores, cuyos autores se dirigen a su rebaño con condescendencia, porque van muy sobrados y saben que aunque digan "Caca, culo, pedo, pis" van a recibir docenas de emocionadísimas respuestas de elogio y admiración. Bien pensado no deseo su desaparición, porque de vez en cuando paso buenos momentos observando esas peculiares relaciones de interdependencia, dignas de estudio, entre estos prepotentes bloggers y sus esbirros virtuales.

Nombra tres personajes muertos de quienes te gustaría leer un blog.

1.- Atila
2.- G.G.Allin
3.- Schopenhauer

Tres temas que deberían ser más tocados por los bloggers.

Como ya he dicho arriba, no visito muchos blogs y supongo que habrá muchísimos que no conozco en los que se hable de cosas interesantes, pero los que conozco están muy bien como están.

Cinco personas a quienes pasas esta cadena.

A los camaradas cansados y a cualquiera de los arriba mentados que le apetezca contestar y no la haya recibido ya por otra vía.

viernes, junio 17, 2005

jueves, junio 16, 2005

La Reforma

A raíz del “pequeño incidente”, (como lo llamó el perito de la Compañía de Seguros), que sufrimos hace un par de semanas en casa, estos días me he visto obligada a llamar en busca de presupuestos a todo tipo de profesionales del sector de las reformas; entiéndase: fontanero, pintores, escayolistas, electricistas etc..

Lo primero que tengo que decir, es que en la esfera personal, odio los papeleos, la logística y la burocracia. Y digo en la esfera personal, porque en la profesional me dedico exactamente a todo eso…y tal vez ese sea el motivo de que cuando “plego” de la oficina cada día, me cuesta un mundo organizar cualquier cosa por fácil e insignificante que sea.
Creo que mi trabajo me vampiriza.

El caso, es que una servidora, porculera de nacimiento (y de vocación), le dijo al “Sr. Perito” que vino a casa a hacer la valoración, que le parecía una puta mierda la cantidad de dinero que le ofrecía (sí, lo sé, debería moderar mi lenguaje…pero es que cuando me cabreo..) y que ya que él y la “Gran compañía de seguros de la niña pequeña que dice todo, todo y todo”, se lavaban las manos a la hora de buscar “profesionales” que realizaran los “trabajos de restauración”, le pedí una indemnización extra por las molestias que esta búsqueda me iba a ocasionar….

El Sr. Perito, un chaval arquitecto técnico él, recién licenciado, y aún con granos en la cara, me dijo en su defensa que la pintura de las paredes no era reciente cuando se quemó y que él ya había tenido la deferencia de cuantificar en el montante de la indemnización pintura de primera calidad. Que mi pintura ya estaba “depreciada” cuando se quemó.
Le dije que si tenia huevos de reponer el estado de las cosas y pintarme las paredes dejándolas con ese tono de suciedad amarillento que provoca el paso del tiempo y que lucían mis paredes antes del incendio, le pagaba yo a él el doble de la indemnización que me proponía.
Al final, aceptó y me ha hecho la propuesta por la cantidad que yo le pedía. El que no llora, no mama, pero aun así, me quedé corta, debería haber pedido indemnización por daños psicológicos….

Después de esto, ha venido toda una cadena de llamadas, de coordinaciones entre pintor y fontanero, del repartidor de calentadores de la tienda Expert etc… y como de todo se aprende, he llegado a la fácil conclusión de que he equivocado la profesión.

De los cuatro pintores a los que llamé, solo han aparecido a día de hoy dos a hacerme el presupuesto, y he elegido al primero por el interés que ha mostrado. (bueno, y porque es argentino y me gusta ese tono especial en el hablar"; .. vos no preocupáte, ya missmito lo tenés”. Que mono.
Los demás pintores a los que llamé, me dijeron que pasarían el mes que viene que andaban muy liados….(es que yo también, pido cada cosa…)

El fontanero que vino a colocar el calentador tardó 5 días en venir…por lo que aunque estemos en verano una es muy friolera y ha estado duchándose con una regadera!!!! (Sí, lo sé, es humillante…pero no aguanto el agua fría) y por todo el pack me ha cobrado casi 500 euros…baratito..

El escayolista, lo primero que ha hecho es pedir “guita” para comprar las placas (“es que no me fían en la sssheria, señora”). (Es otro colega argentino del pintor)

Y el electricista…..ese es el mejor…solo tiene que arreglar un empalme y me ha dicho que se ya pasara cuando “tenga un momentico” vamos ya para 15 días…será que no habrá encontrado un hueco el hombre, o tal vez que esta TANN CANSADO…

martes, junio 14, 2005

Nocilla



Acabo del volver del supermercado con el nuevo bote de 550 gr. de Nocilla (que merendilla!). Si amigos, aunque uno tenga casi 38 años, hay cosas que no cambian. Pertenezco a esa generación que se ha criado con bocatas de nocilla, vio el episodio IV por primera vez en el cine, los viernes no se perdía el un, dos, tres y en el colegio todavía pegaban collejas... y todavia me gusta desayunar una tostada con esa maravillosa pasta marrón (por cierto la Nocilla es la unica cosa que no puedo comer con Cocacola, quiza con Fantanaranja...¿Serà por siglos de tradición en cumpleaños?

Bueno, que me dispero, ya que la cosa del blog últimamente va de publicidad y marketing , y sin nostalgias ni debates sobre el sabor... ¿Qué opinan mis queridos contertulios/as del nuevo diseño del bote de Nocilla, el cual incorpora 50 gr. más de producto, y luego se puede reciclar como vaso de cubata para que no se rompan mas vasos en las fiestas en Casa Aprilia Delrieu ?

Los años salvajes (y 4)

Después de aquel primer fracaso sonado, el ambiente en la agencia empezó a ponerse algo tenso. Bajó mucho el volumen de trabajo y se produjo una desbandada general. Mr. Got acababa de ser padre y ya no se le veía el pelo por allí. Los jefes se pasaban cada vez menos por el estudio, produciendo un espectacular efecto dominó de escaqueo colectivo. Flotaba en el ambiente una sensación de "esto se hunde, sálvese quien pueda".

La segunda gran debacle se produjo porque el nivel de pasotismo de todos los implicados era ya desmesurado. Teníamos que hacer la campaña para la última promoción de una poderosa inmobiliaria de Torrevieja. De la parte gráfica para la campaña de prensa se encargaba Mr. Got. A mí me encomendaron la campaña de radio. Se me metió en la cabeza que para la cuña quería la voz del actor que dobla la voz de Michael Caine. No sabía ni su nombre ni lo que podían costar sus servicios pero me mantuve inflexible en esa exigencia (cuando recuerdo cosas como éstas me gustaría tener una máquina del tiempo para viajar a aquellos momentos y pegarme un buen puñetazo). Al final localizaron a este hombre y se contrató sus servicios. Pero los de la inmobiliaria habían impuesto unos cambios en el texto de la cuña, que lo hacían muy largo y denso. Generalmente los clientes no deben intervenir en el proceso creativo, pero en este caso "el cliente" era un intimidante colectivo de millonarios rusos de aspecto muy inquietante, por lo que sus sugerencias fueron escuchadas sin rechistar. Pero el problema era que el texto era muy extenso, y la gracia de la voz de este hombre es precisamente su sosiego, su cadencia, su tempo lento y reposado, sus pausas dramáticas. Por lo que al tener que decir aquella larga sarta de tonterías en apenas 20 segundos, el resultado fue un discurso atropellado e ininteligible, como si retransmitiera una carrera hípica. Me consta que, como gran profesional que es, el hombre lo había hecho lo mejor posible, pero la cuña era una auténtica mierda.

Luego llegó la hora de la planificación de la campaña, es decir qué días y en qué horarios se debían emitir las cuñas. Este proceso se hizo un poco de aquella manera, a pesar de que teníamos los estudios de audiencia de las emisoras, con el tipo de público que escucha la radio en cada franja horaria, etc... y un profuso "briefing" con los perfiles del cliente potencial para ese producto; para que contrastándolos se organizara toda la campaña. Pero conforme pasaba el tiempo, aquello se nos hacía más y más pesado, por lo que "Joaquín Almeida" decidió organizar una cena de trabajo en su lujoso chalet, para terminar de una vez por todas con la dichosa planificación. Como en otras ocasiones, nos recibió a Delrieu y a mí sentado en el porche de su chalet tocando "distraídamente" la guitarra. Él pretendía aparentar un bluesman del delta del Mississippi, pero nosotros nos descojonábamos porque nos recordaba al chico del banjo del film "Deliverance". Después de la cena, nos pusimos manos a la obra, pero como aquello no avanzaba y se hacía eterno, al final los gráficos se terminaron un poco al tuntún: "Pon un poco más de rojo ahí, un poco de azul por allí, y acabemos esta mierda de una vez".

Semejante cúmulo de despropósitos no auguraban nada bueno; como así fue. La campaña fue un fracaso absoluto y los rusos no estaban nada contentos con nosotros. Esto supuso el principio del fin. Definitivamente se perdió la ilusión, por parte de todos, y empezaron las vacas flacas. Al no creer en el proyecto, apenas se hacía labor comercial de búsqueda de nuevos clientes, y los pocos que había se fueron perdiendo. Al no entrar suficiente dinero, ya no se cobraba con regularidad, y eso provoca que la gente se desmotive del todo.

Finalmente un buen día dieron cerrojazo a la agencia. A pesar de la amistad personal que nos unía con los jefes y de todas las batallitas vividas juntos, Delrieu y yo los denunciamos a la magistratura de trabajo por algunas cantidades impagadas. Como tampoco era cosa de hacer leña del árbol caído, al final llegamos a un acuerdo amistoso, que aún así nos reportó unas jugosas indemnizaciones, con las que nos pegamos unas buenas vacaciones.

Este es el fin de una historia que recuerdo con un sabor agridulce. Dulce por los incontables buenos momentos vividos. Agria por la sensación de oportunidad malograda, porque creo sinceramente que en aquella empresa había madera para haber hecho grandes cosas. Realmente había potencial humano, pero como dice un célebre eslogan de neumáticos "La potencia sin control no sirve de nada", y todo se fue al garete por nuestra mala cabeza.

domingo, junio 12, 2005

Los años salvajes (3)

El viernes estuve cenando en casa de Aprilia y Delrieu. (Por cierto esa tarde había estado en la agencia de viajes recogiendo los billetes para Cuba. Me voy con Almax, el guitarrista del grupo, 9 días a La Habana. La cosa promete emociones fuertes, porque Almax es todo un personaje. Si mis batallitas pueden parecer chocantes, las de Almax ya no tienen nombre. Cripema y Gilito pueden dar fe de que cada vez que Almax empieza a contar con su peculiar estilo una de sus delirantes anécdotas, las carcajadas se escuchan hasta en Brasil. Si no acabamos los dos en Guantánamo, ya os contaré cuando vuelva, cómo ha ido el viaje). En un momento dado de la charla de sobremesa, le comenté a Delrieu que estaba contando en el blog nuestra experiencia en la agencia de publicidad. Acababa de abrir la caja de Pandora. Empezamos a recordar las mil y una locuras que vivimos juntos allí. Nos saltaban las lágrimas de la risa, y él rememoró algunas salvajadas que yo ya no recordaba. Su mujer, Aprilia, a pesar de que ya conocía la historia, no daba crédito a sus oídos, y nos hizo una pregunta muy lógica, pero para la que, aún hoy, no tenemos respuesta: "¿Cómo es que nunca os dieron dos leches y os tiraron a la puta calle?". Supongo que la respuesta es que, al menos al principio, al margen de toda la demencia, a la hora de trabajar cumplíamos con nuestro cometido. Cuando apretaba algún plazo de entrega nos poníamos las pilas y hacíamos nuestro trabajo. Recuerdo noches enteras encerrados en el estudio sacando adelante alguna idea que se nos resistía. Y como ya dije, aunque no teníamos demasiados clientes, la verdad es que los que había apostaban fuerte por nosotros y la empresa marchaba decentemente. Supongo que todo en ese mundo se reduce a eso: al dinero. Mientras le reportes beneficios a la empresa estás en estado de gracia y puedes hacer lo que te plazca; pero cuando las cosas ya no están tan boyantes empiezan los problemas. Y eso es justo lo que pasó al año y medio o dos años de vida de la agencia.

Acomodados en la buena vida, nos habíamos relajado todos demasiado; y eso empezó a pasar factura. El rendimiento descendió hasta límites peligrosos. Mr. Got pasaba largas temporadas sin aparecer por allí. Delrieu y yo fingimos unas irreconciliables incompatibilidades creativas, para lograr que nos separaran en distintos horarios intensivos. En realidad nos habíamos puesto los dos de acuerdo porque él quería trabajar por las mañanas y tener las tardes libres para sus cosas, y yo prefería las mañanas libres, para descansar de mis correrías con los jinetes, y trabajar por la tarde-noche. Ese es el controvertido dilema de los asuntos del ámbito del genio humano, del arte y de la creatividad: que todo es muy elástico y relativo, y a priori no se le pueden poner puertas al campo. Para salirnos con la nuestra, constantemente nos escudábamos en tópicos recurrentes como que no se le pueden imponer horarios a las ideas, que las musas no madrugan, y toda una sarta de estupideces por el estilo. (Contrario a esta idea generalizada, Picasso afirmaba que: "Cuando te llega la inspiración, te debe encontrar trabajando").

La cosa fue degenerando progresivamente, el ambiente empezó a enrarecerse, llegaron las tensiones y los malos rollos. Y cuando bajas tanto el listón, llegan los inevitables batacazos. Tuvimos unos cuantos fracasos sonados, y no porque se hubieran secado las ideas, sino porque ya no bajábamos al pozo a buscarlas. Para no eternizarme pondré sólo dos ejemplos:

Como director creativo a menudo debía viajar con los jefes para presentar las campañas y proyectos a ciertos clientes. Teníamos un cliente muy importante, una renombrada bodega de Villarrobledo (Albacete), al que le presentábamos la nueva campaña. "Joaquín Almeida" me pidió que le acompañara a aquella reunión porque nos jugábamos mucho. Estábamos en el lujoso y sobredimensionado despacho del dueño de la bodega, que escuchaba muy serio mientras "Joaquín" le enseñaba algunas ideas. Éste se había empeñado en incluir una idea suya, que yo desaprobaba tajantemente: era un slogan con la fórmula química del vino. Cuando se la mostró, al cliente le cambió la cara. Viendo que aquello no iba por buen camino, intervine y le eché un capote a "Joaquín", que se había metido en un jardín y no sabía salir. Le pedí disculpas porque se nos había colado esa idea, que ya había sido desechada desde el principio, por considerarla inoportuna, dado el recelo del público a todo lo que suene a fórmulas y compuestos químicos, y a la propensión de la gente a pensar que le dan gato por liebre, y que realmente el vino no sale de la fermentación del mosto en las barricas de las bodegas, sino que lo fabrican en tétricos laboratorios, mezclando polvos mágicos con agua. El tipo se alegró de escuchar justo lo que él estaba a punto de decir, y parece ser que me gané su respeto y admiración. "Joaquín" no se sintió dolido, muy al contrario, agradeció que hubiera salvado los muebles con mi intervención. Durante la comida en un fastuoso restaurante con otros directivos de la bodega, el dueño pidió que me sentara a su lado. Como si hubiera visto en mí una especie de genio de la lámpara de Aladino, me pidió mi opinión sobre el mundo del vino. Él opinaba que era un mercado muy rígido, que ya estaba todo inventado y que había muy poco campo para la innovación. Me comentó que a él le gustaría encontrar alguna idea rompedora con la que poner patas arriba el mercado. Totalmente ajeno a lo que estaba a punto de provocar, le comenté que yo modestamente sí había observado una carencia en ese mercado. Enseguida se interesó por lo que pudiera decir: "Sigue, sigue. Te escucho". Le expliqué que por ejemplo en mi casa, solamente mi padre bebía vino en las comidas, y que casi todos los días tenía que privarse de ese placer porque no le compensaba abrir una botella de litro para tomarse sólo uno o dos chatos y luego tener que meterla en la nevera, con la pérdida de propiedades que eso implica. Porque a mi padre le gusta el buen vino, no el vino de tapón de rosca o en tetra-brick; y el buen vino una vez abierto, si no te lo acabas de una sentada, te toca tirarlo por el fregadero o dejarlo para aderezar guisos. Porque aunque consigas volver a taparlo con el corcho (por no hablar de lo de poner una ridícula cucharita en la boca de la botella), una vez abierto, vuelto a cerrar y guardado en la nevera, pierde mucha calidad y deja de ser un buen vino. Le comenté que no me refería a las "medias botellas" (botellas de medio litro) que se sirven en los restaurantes, si no a monodosis de 25 ó 33 centilitros, como las de los refrescos y la cerveza. Como si le hubiera acabado de revelar la fórmula secreta de la Coca-cola, al tipo se le iluminó la cara y empezó a contarle impacientemente la "genial" idea a todos los presentes. Ilusionado, hacia proyectos como la lechera del cuento y daba órdenes a diestro y siniestro a sus subordinados: "Fulanito, mañana mismo averiguas si ya está patentado. Menganito, hay que hacer tal y cual gestión". Viendo su excesivo entusiasmo, "Joaquín" y yo intentamos poner algo de sensatez en el asunto: habría que hacer primero un estudio de mercado para ver las posibilidades del producto, testar el nivel de aceptación del público, etc... Pero el hombre estaba emocionado con su juguete nuevo y no parecía dispuesto a escucharnos. Él ya se había tirado a la piscina, pero ahora dejaba la pelota en nuestro tejado: teníamos que vender el producto. Y tenía que ser ya; quería tenernos de vuelta en su despacho a la mayor brevedad con toda la campaña perfectamente planificada. Estaba impaciente y nervioso; incluso bajaba la voz cuando se acercaba algún camarero a la mesa, no fuera que le robaran el plan.

En menudo fregado nos habíamos metido por mis ideas de bombero. Se convocó una reunión urgente del "gabinete de crisis". Allí dentro estaba la plana mayor de la agencia (habían venido desde algunos profesionales free-lance que trabajaban para nosotros, hasta nuestro hombre de confianza en la imprenta con la que trabajábamos en exclusiva, y si no recuerdo mal estaba hasta el Dr. Feelgood), discutiendo acaloradamente, y buscando con muchos nervios y prisas "La Idea". ¿Y qué hacían los creativos mientras los demás se devanaban los sesos en la sala de juntas? Pues jugar tranquilamente a la pelota en nuestro estudio, totalmente ajenos al agobio de aquel maremágnum. La excusa era que en aquella sala había muchos nervios y malas vibraciones, que estrangulaban nuestra creatividad, pero la verdad era que no nos importaba una mierda aquella campaña. En mi caso la cosa tenía delito, porque había sido yo quien había metido a la empresa en aquel "marrón" con mis descabelladas ocurrencias.

Dada nuestra nula cooperación, al final se decidieron por un espantoso eslogan que se le había ocurrido a uno de los jefes. Aunque me horrorizaba, no me opuse porque no me apetecía discutir, y mucho menos tener que pensar yo uno mejor. El otro jefe impuso a su flamante novia modelo como imagen de la campaña, idea absurda a todas luces a la que tampoco me opuse por las mismas razones. Al final la campaña fue un estrepitoso fracaso, y las mini-botellitas de buen vino duraron en las estanterías de los supermercados aún menos que la Nocilla de fresa o la Cherry-Coke.

(Mañana contaré el segundo gran descalabro, que supuso el principio del fin de la agencia).

viernes, junio 10, 2005

Los años salvajes (2)

En una progresión "lógica", rápidamente pasamos de los escarceos con la comida y el material de dibujo, a jugar en las grandes ligas. A fuerza de acompañar con frecuencia a uno de los socios a realizar gestiones bancarias, con un poco de labia me gané la confianza de la directora de la sucursal. Así que cuando necesitábamos financiación para nuestras correrías, me presentaba en el banco y le contaba a la directora alguna historia rocambolesca, cuyo final invariablemente era que necesitaba dinero urgentemente para pagar cualquier cosa. Y ella me lo daba sin necesidad de cheque, ni nada; simplemente le firmaba un recibo. (Supongo que con tanto fraude y pirateo, hoy por hoy será impensable hacer eso en un banco). Al principio empecé con minucias, pequeñas cantidades para ir tirando; pero al ver que mi pillaje resultaba impune, fui subiendo el listón. También nos especializamos en la rehabilitación de cheques al portador. Es decir, que cualquier cheque erróneo que no hubieran tenido la precaución de romper o barrar, y acabara arrugado en la papelera, era literalmente planchado, enmendado y hecho efectivo. Como mi amiga la directora empezaba ya a sospechar de tanta historia absurda y tanto cheque extraño y rugoso, tuvimos que ampliar nuestro radio de acción a otras sucursales. Por supuesto los jefes se acababan enterando de todo (en cuanto contabilidad punteaba los extractos bancarios), pero por algún ignoto motivo me perdonaban todas las putadas que hacía. La verdad es que desde el principio habían depositado toda su confianza en mí, y me tenían un aprecio especial, casi un cariño paternal; por lo que, como sabían que en el fondo era buena persona y simplemente estaba un poco descarriado, me perdonaban todas las barrabasadas. Además uno de los socios (que se parecía mucho al actor portugués Joaquín Almeida, aunque él estaba convencido de que era clavado a Bruce Willis y vestía, hablaba y se reía como él) me comentó en más de una ocasión que entendía mi rebeldía, porque le recordaba mucho a él en su juventud de hippie surfista en Tarifa, años después reciclado en yuppie ambicioso y trepador. (Lo de hippie surfista no era un farol; me enseñó fotos en las que aparecía él con melena y barba, con un perro enorme, en una furgoneta desconchada y oxidada cargada con tablas de surf. Incluso me mostró un ejemplar antiguo de la revista "Tres-60 Surf" en la que salía un artículo sobre su pandilla tarifeña). El otro socio (que le tenía un aire al actor Kevin Spacey), visto ahora con perspectiva creo que era gay y en el fondo estaba enamorado de mí; porque si no, no me explico esa infinita comprensión en la resolución de mis desmanes. Había un tercer socio capitalista al que apenas vi en dos o tres ocasiones, que no se entrometía en los asuntos de la empresa.
Otro de los factores que influían decisivamente en toda esa comprensión con mis salidas de tono, era el hecho de que en los ochenta los creativos publicitarios eran auténticas "prima donne", eran los niños mimados de las agencias y algunos vivían como auténticas estrellas del rock. Se les permitía cualquier excentricidad, por descabellada que fuera, porque no se entendían como bobadas de artista caprichoso, sino como irrefrenables actos de su desbordante creatividad. Parecía que cuanto más nos desfasábamos, más "geniales" e imprevisibles éramos. Para no aburrir, pondré sólo algunos ejemplos:
Con la excusa de que necesitábamos distendernos y relajarnos en nuestras maratonianas sesiones creativas, fuimos adquiriendo todo tipo de juegos de pelota "in-door" (canasta incluida como la de los publicitarios de la serie "Treinta y tantos"). Lo último fue llevar al estudio una bicicleta con la que recorríamos el larguísimo estudio a gran velocidad. Ahora lo recuerdo, y yo mismo me asombro de cosas como ésta, pero en aquel entorno a todo el mundo les parecía una genialidad excéntrica y nos reían la ocurrencia. Seguimos haciendo el animal con la bicicleta, y aterrorizando a los viandantes de la agencia, a pesar de que la mujer de la limpieza nos regañó porque, aún empleándose a fondo, no había logrado eliminar las enormes marcas de frenada en la moqueta del despacho del jefe. Y lo curioso es que estas barbaridades, en vez de ser contestadas con una reprimenda por habernos pasado de la raya, o castigadas con unos merecidos azotes; muy al contrario, eran jaleadas con un infalible. "Jajaja, estáis grillados". Por lo que nosotros nos crecíamos aún más en nuestro papel de artistas chiflados con licencia para todo.

Un día, después de ver en el televisor del estudio el programa "Los Gladiadores Americanos", nos fabricamos unos palos con los dos extremos acolchados, como los que usaban los gladiadores televisivos, con los que golpeábamos a todo el que venía al estudio. A la risa, a la risa, les metíamos unas palizas considerables, especialmente a los que no nos caían demasiado bien. Incluso nos compramos unas carísimas réplicas perfectas de pistolas, y recibíamos a balazos de fogueo a todo el mundo, desde el cartero hasta estirados clientes trajeados. Tras el desconcierto inicial, les explicaban que éramos los creativos, y todo el mundo reía la payasada. Un día nos pasamos cuatro pueblos: esperamos a Mr. Got escondidos y cuando entró le pusimos una pistola en la nuca y le dijimos en inglés y cambiando la voz que no se le ocurriera volverse, y le hicimos entrar a oscuras en una de las salas, donde fingimos ejecutarlo. Casi le da un infarto al pobre, porque resulta que nos contó que en su turbulento pasado (del que cada vez que nos contaba alguna de sus hilarantes anécdotas nos dejaba boquiabiertos) había tenido algunos jaleos turbios en Filipinas, y cuando notó la pistola en su nuca, pensó realmente que le había llegado su hora. Una vez pasado el susto, lo primero que hizo fue comprarse él otra réplica y unirse al clan de los "creativos pistoleros". Insisto que todas estas gamberradas no se veían como chiquilladas de niños consentidos, sino como auténticos actos de transgresión artística, como "performances" originales e imaginativas, como modernísimos "happenings" surrealistas. Ya se sabe que el mundo del arte es un cajón de sastre donde convive el talento con la cara dura.

Uno de mis más celebrados "happenings" fue convertir el estudio de fotografía en un auténtico vertedero doméstico. Me explico: en el estudio había una sala que se habilitó como laboratorio fotográfico, pero enseguida vimos que no era rentable tener un fotógrafo en plantilla, y trabajábamos con un estudio fotográfico externo, que eran muy buenos profesionales y nos daban un servicio óptimo. Por lo que en esa sala inutilizada empezamos a depositar los desperdicios de nuestras pantagruélicas comidas a domicilio. Empezó a acumularse una cantidad ya considerable de basura, pero (y aún no sé por qué) prohibí que lo limpiaran, y acabó convirtiéndose en una supuesta acción artística transgresora, sólo que era antihigiénica y apestaba a la legua. Cuando me intentaban convencer de lo inapropiado de aquello, yo apelaba al espíritu de Duchamp, el artista que convirtió un urinario en obra de arte, porque, según él, desde el momento que un artista considera un objeto (por rutinario o sucio que sea) como obra de arte, éste ya es una obra de arte de pleno derecho. Aún hoy me escandalizo al recordar estas cosas. Al final, cuando la basura ya llegaba a medio metro de altura en todo el laboratorio, se acabó la tontería y limpiaron mi "obra de arte" (tuvieron que usar palas para sacar toda la mierda acumulada durante meses).

Otra mítica "performance" fue la siguiente:
Aunque Toni no estaba en el departamento creativo, colaboraba a menudo con nosotros, por la química que había con él, y porque realmente tenía talento. Hice algunos intentos de integrarlo al equipo, pero no colaron. Toni pintaba muy bien, pero el final de su atormentado proceso artístico era siempre el mismo. Tenía un enorme cuchillo de caza al que había bautizado como "mi mejor critico". Así que cada vez que terminaba un cuadro, nos lo traía al estudio (algunos eran magníficos), pero invariablemente (siempre y sin excepción), después de mostrárnoslo y que se lo alabáramos, sacaba su particular "crítico de arte" y, ajeno a nuestras súplicas e intentos de impedirlo, acuchillaba el lienzo con furia hasta hacerlo trizas. Se ponía como loco; un día le tuvieron que dar 8 puntos porque se rajó la mano con el marco de una de sus obras, a la que golpeaba con saña. Por supuesto, impresionados por su estilo, inmediatamente nos hicimos todos con un "mejor crítico" particular. La "performance" surgió al darle otra vuelta de tuerca al invento de Toni: los "críticos" acabaron convirtiéndose en lanzas, ya que los adherimos con cinta aislante a la punta de un palo de fregona. Como Quijotes desbocados arremetimos contra todo lo que había a nuestra vista y que no nos pareciera suficientemente artístico. Pagaron nuestra "ira estética" los cuadros que colgaban de las paredes, y casi todo lo que había a la vista: la nevera que teníamos con bebidas, una tabla de surf del jefe exhippie que había colgada en una pared… incluso en pleno paroxismo, hasta el fax recibió la carga de los lanceros bengalíes. Todo eso ante la divertida mirada de uno de los jefes, que nos jaleaba descojonado.

Si nadie paraba aquella espiral creciente de locura, aquello tenía por fuerza que terminar mal. Como así fue.
(Pero seguiré mañana, que me enrollo como una persiana).

jueves, junio 09, 2005

Los años salvajes

En el anterior post mencionaba mi trabajo en una agencia de publicidad. Ya sé que parezco el abuelo Cebolleta contando batallitas del pasado, pero creo sinceramente que aquella disparatada etapa de mi vida bien merece un post (aunque hay tanto que contar que seguramente me salga una interminable saga de las mías).

Hace muchos años yo estaba metido en el mundo de los cómics. Dibujaba mucho, y junto con tres amigos más, editábamos un fanzine bastante mordaz (hace ya más de 15 años de aquello, y ya profetizamos los actuales líos de Michael Jackson , por ejemplo). Hasta que un día, un conocido me encargó unos dibujos para la agencia de publicidad que estaba montando con otro socio. No sé si recordáis aquellos espantosos muñequitos que decían: "Toy mojao", "Toy triste", "Toy tann cansado"… Pues me encargaron unos cuantos dibujos de éstos, y como quedaron muy contentos con el resultado, decidieron contratarme para la agencia, cuya apertura era inminente. La verdad es que tiraron la casa por la ventana: alquilaron toda la planta de un luminoso entresuelo, donde montaron un espectacular estudio, equipado con lo último en ordenadores McIntosh para diseño gráfico, así como todo lo necesario para el desempeño de esta actividad. Estoy hablando de hace 15 años, cuando los ordenadores ya estaban bastante avanzados y eran muy útiles para esos menesteres, pero no dejaban de ser una herramienta de apoyo. Las ideas y los bocetos todavía se trabajaban a mano, con rotuladores, y luego el desarrollo de las ideas y las artes finales se remataban con las maquinitas. Teníamos una gigantesca mesa comunitaria de dibujo, donde nos sentábamos horas y horas a estrujarnos las meninges, en largas jornadas creativas que ahora recuerdo como mágicas.

En un principio yo entré como artista/creativo/diseñador, a las órdenes de un genial artista californiano (Mr. Got de San Francisco) que era el verdadero cerebro y el que cortaba el bakalao en todo lo relativo a arte. En poco tiempo, y gracias a las innovadoras, originales y transgresoras creaciones de la fecunda imaginación de Mr.Got, la agencia ganó un considerable prestigio en el mundillo, por lo que aunque no teníamos demasiados clientes, nos permitíamos cobrar cantidades monstruosas por nuestras peculiares creaciones, y la agencia marchaba relativamente bien. La verdad es que llegamos a crear escuela con una serie de imágenes corporativas para empresas que rompían radicalmente con las reglas no escritas de lo que se podía y no se podía hacer en diseño funcional. Creábamos unos logos muy vanguardistas con una elección de colores totalmente contrarias al "manual", y luego hacíamos un uso radicalmente transgresor de ese logo y esos colores en las tarjetas de visita, las facturas o los sobres del cliente. Tan transgresor que reconozco que a veces eran un atentado a la vista, o directamente ilegibles. Pero como el mundo del arte es así de caprichoso, los clientes nos siguieron el rollo y cada vez exigían apuestas más arriesgadas. Y nosotros no les defraudábamos. (Algún tiempo después, cuando de casualidad veía alguno de aquellos trabajos en el mundo real, me invadía cierta sensación de bochorno y asco-pena). También hacíamos publicidad para prensa, radio, catálogos, etc…

A Toni lo conocí allí, él estaba en el departamento administrativo, y enseguida saltaron chispas: se habían juntado el hambre con las ganas de comer. Los dos éramos muy jóvenes y nos queríamos comer el mundo. Algún tiempo después el americano empezó a descentrase (aunque la verdad es que ya venía un poco sonado de serie), porque tenía problemas personales: se vino su madre a vivir a España, a la que tenía que cuidar porque no estaba muy equilibrada; y además había dejado embarazada a una chica de Torrevieja. Al final ya ni se pasaba por el estudio, por lo que acabaron delegando en mí la responsabilidad del departamento creativo. Lo primero que hice fue incorporar al equipo a Delrieu, artista alicantino de enorme talento, e íntimo amigo mío de toda la vida. Delrieu ejerció de 5º jinete sólo puntualmente ya que, por fortuna para él, en aquellos momentos tenía la cabeza en otros asuntos más saludables.

Como ya dije en el anterior post, yo en aquella época era muy joven (sólo tenía 19 años), muy impetuoso y muy irresponsable, por lo que cuando me dieron carta blanca en ciertos asuntos, se me fue la cosa de las manos. Solíamos encargar la comida a domicilio de una pizzería que teníamos cerca del estudio, para no interrumpir nuestras largas jornadas creativas, y yo era el que firmaba los albaranes. Al final nos subimos a la parra y pedíamos sin ton ni son cantidades absurdas de comida muy cara, por lo que un día que pasó uno de los jefes a liquidar la exorbitante deuda, me cayó una bronca monumental. "Que no se vuelva a repetir". Y por supuesto que se repitió; casi cada semana. También tenía mi firma autorizada para realizar compras en una tienda de material técnico para dibujo, donde eventualmente acudíamos a hacer auténticos saqueos piratas, de cosas carísimas, la mayoría de las cuales no nos servían absolutamente para nada. Ahora me avergüenza recordar lo idiota, inmaduro e irresponsable que era, pero hay que reconocer que cuando uno es tan joven y le dan barra libre, es muy difícil resistir la tentación de subirse a la chepa. Además el comportamiento de los jefes tampoco era muy ejemplarizante: vivían a cuerpo de rey, no se privaban de nada y no escatimaban un duro en "gastos de representación" (venía mucho por allí un inquietante personajillo, hiperactivo e inquieto, que conducía un flamante deportivo, que tiempo después descubrí era su particular Dr. Feelgood a domicilio). Y ya se sabe, "donde fueres, haz lo que vieres…".

(Como esto me está saliendo muy largo, continuaré mañana).

miércoles, junio 08, 2005

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Hay casualidades en esta vida que me descolocan mucho. Hace unos días me vino repentinamente a la cabeza el recuerdo de un amigo al que hace muchos años que no veo, y en el que no había pensado en mucho tiempo. Se llama Toni, y nos conocimos trabajando en una agencia de publicidad, de la que, por carambolas del destino, yo con tan sólo 19 años era director creativo. (Cripema me dice a menudo que mi vida es un culebrón surrealista, y la verdad es que tengo que darle la razón, porque cuando echo la vista atrás aún me cuesta creer muchas de las cosas vividas). Éramos jóvenes e impetuosos y ganábamos un dinero considerable. Y esos elementos juntos forman un cóctel muy peligroso. Hicimos auténticas locuras juntos (algunas de las cuales aún hoy me estremece recordar), amparados en la impunidad que uno se arroga por ser joven e inconsciente. Para completar el cuadro se nos unieron dos amigos de Toni: dos auténticos "angelitos de la guarda" que sólo aportaron más caos, decadencia y autodestrucción. Sus nombres: Álex y "Harpo".

Evidentemente, todo aquel desenfreno pasó factura. La cabeza de Toni dijo "hasta aquí hemos llegado". Dos veces fui a visitarlo a la institución psiquiátrica donde estaba recluido. Pero la familia y los médicos decidieron que no le beneficiaba ver a nadie que le pudiera recordar el mundo exterior, por lo que tiempo después acabé perdiéndole la pista. Y a los otros dos.

Decía al principio que casualmente hace unos días me vino como un relámpago el recuerdo de Toni. El Toni de los buenos tiempos, con su porte de guaperas a lo Maximilian Schell (actor alemán al que siempre se me pareció). Y escasas dos horas después de ese fogonazo de mi memoria, voy conduciendo y me encuentro a Álex. Demasiada casualidad, pensé (y aún no sabía lo que me esperaba). Nos saludamos efusivamente, ya que hacía más de 10 años que no nos veíamos, montó en el coche y nos fuimos a tomar unas cervezas y a recordar viejos tiempos. Después de las risas, llegó el inevitable momento tenso: "¿Qué sabes de Toni?". "Está muy jodido. Está en casa, vive con sus padres, pero por lo visto no sale más que a pasear al perro". Le pregunté si sería buena idea visitarle juntos, y me dijo que eso le ayudaría mucho, que telefoneaba de vez en cuando para interesarse por él, y su madre le decía que se acordaba mucho de nosotros. Así que decidimos que de este fin de semana no pasaría e iríamos a verlo. Me advirtió que, por lo que sabía, nos íbamos a llevar una gran impresión porque de aquel amigo hiperactivo, apasionado y temerario que conocimos quedaba ya poca cosa. Pero haríamos de tripas corazón y cumpliríamos lo pactado. Pero me dijo que la única putada era que con "Harpo" había perdido todo contacto y no había forma de localizarlo, y que, la verdad, lo suyo sería ir los tres a verlo. Aquello sí que le daría una alegría; pero bueno, si no podía ser, no podía ser, y aún así iríamos los dos.

Hoy bajando la basura, coincido con un nuevo vecino que me aguanta la puerta abierta mientras le alcanzo. Cuando llego a su altura, lo miro a la cara para saludarle y no me lo puedo creer: ¡es el puto "Harpo"!. (Por favor, que alguien me racionalice una cosa como ésta. Ni casualidad, ni causalidad, ni teoría del caos, ni pollas: algo así me desborda). Resulta que ha estado viviendo todos estos años fuera, y se acaba de mudar ¡tres plantas más abajo de mi piso!. El saludo no ha sido ni mucho menos tan efusivo como el de Álex, parece que no se ha alegrado demasiado de verme. Y cuando le he comentado lo de la futura visita a Toni, se le ha descompuesto la cara, y aunque no lo ha dicho con palabras, me ha dado a entender que quizás no era tan buena idea. Y quizás tenga razón, y las cosas del pasado no conviene removerlas. Según la teoría del efecto mariposa, cualquier acto o decisión que tomamos en la vida por insignificante que parezca ser, a la larga puede cambiar radicalmente toda tu vida futura; por lo que imagino que abrir de nuevo la puerta de un pasado turbulento puede tener resultados catastróficos.

Me temo que al final no iré a ver a Toni, y que a mi vecino "Harpo" lo voy a ver tanto como lo he visto estos últimos años. Nada.

lunes, junio 06, 2005

El guateque

La noche del sábado estaba invitado a una fiesta en la mansión de un amigo y excompañero de trabajo. Lo de mansión no es ninguna exageración; este hombre es muy emprendedor y hace algunos años pegó un buen pelotazo con un negocio de importación de motos de gran cilindrada, y se forró. Se construyó un enorme chalet a todo lujo, y tuvo el detalle de incorporarle la zona que más me gusta de la casa con diferencia: el chiringuito. Sí, sí, ni corto ni perezoso se construyó en el jardín del chalet un chiringuito como los que hay en las piscinas de los hoteles caribeños de lujo, con su barra de madera, su techo de brezo, sus banquetas, su barbacoa, sus neveras como las de los pubs (esas que se abren por arriba y están repletas de apetecibles tercios de cerveza helada). El chiringuito incluye equipo de sonido y todo lo necesario para montar una fiesta con todas las de la ley, que es para lo que fue construido.

Cuando llegué allí había ya bastante gente pero no conocía a casi nadie. Por suerte enseguida llegaron algunos conocidos: mi hermano con su mujer inglesa y algún que otro excompañero de trabajo y amigo más. La concurrencia era muy variada y pintoresca; había gente de todo pelaje: desde los típicos ricos engominados que aprietan muy fuerte cuando te estrechan la mano (no sé en qué maldito libro de autoayuda para ejecutivos dice que hay que hacer eso para aparentar seguridad en uno mismo, pero no falla con esta gente, cada vez que te presentan a alguno empieza a temer por tus metacarpos), hasta los moteros canallas de la peña de mi amigo; y sobre todo había mucha mujer lozana.

Contra todo pronóstico, ya que en estas fiestas la gente tiende a juntarse con los de su ralea y a formar pequeños grupos estancos y autónomos, compuestos de gente ya conocida entre sí, en este sarao la gente interactuaba y se mezclaba con mucha naturalidad, y había en el ambiente muy buen rollo y mejores vibraciones. Debe ser la primavera que nos tiene a todos alterados, pero después de la opípara cena, empezaron a correr las copas a un ritmo frenético y la fiesta derivó en un auténtico despiporre. Todos bailando con todos, los últimos éxitos abisales del inminente verano, que atronaban por los altavoces, en una locura hipervitaminada y catártica. Yo que no soy precisamente Fred Astaire, me vi a mismo bailando como un loco con unas y con otras, los últimos hits de Bisbal, de grupos de gritones gays austrohúngaros, e incluso bailando un caliente "perreo" con una morenaza de infarto. Estaba tan a gusto que incluso me permití hacer una cosa que justamente odio que me hagan a mí, que es: cuando estás en alguna boda horrible o en cualquier sarao y llega la hora del baile, y la gente te ve tranquilamente sentado con tu copita, charlando animadamente con alguien, automáticamente piensan que por estar sentado y no bailando, te estás aburriendo. (Es una ecuación sencilla pero inflexible: persona bailando = persona divirtiéndose, aunque baile mal, de compromiso y sin ganas, con movimientos robóticos y con cara de estar pasando un mal trago. Persona sentada = persona aburrida, aunque sus carcajadas se escuchen hasta en la cocina del restaurante). Y entonces viene hacia ti ese familiar encharcado en alcohol, con los brazos extendidos y sin dejar de llevar el ritmo con las caderas o la cabeza, como un zombie del clip "Thriller", diciéndote: "Venga, a bailar, joder, que estáis muy aburridos". Y entonces sólo te quedan dos opciones, y ninguna de ellas buena: o claudicas y bailas obligado, y desganado, lo cual acentúa mucho más el ridículo de la escena; o te resistes (cosa que parece encabronar aún más a tu acosador, que se empecina en hacerte mover el esqueleto y tira de ti con todas sus fuerzas) y encima quedas como un mumo y un aguafiestas. Pues bien, el sábado estaba tan marchosito y tan mimetizado con el ambiente general, que, como si estuviera poseído por el espíritu del negro epiléptico de Boney M, me permití incluso hacerle esta agobiante putada a mi cuñada y a una amiga francesa ("Venga, ésta sí que la bailas conmigo, ¿no?. ¿Qué no?. Vale, pero la próxima no te escapas". Y así toda la noche. Virgen Santa, me dan escalofríos sólo de recordarlo).

La cuestión es que lo que parecía que iba a ser un simple guateque estirado, aburrido y de compromiso, gracias a la alteración sanguínea primaveral, o a algo que echaron en la bebida, degeneró en un fiestón desbocado y asalvajado, con una onda generalizada de complicidad en la que constantemente volaban las sonrisas y las miradas de complicidad, y había un buen rollo mágico y sobrenatural entre personas de tan distinta condición, muy raro de ver en los fríos tiempos que corren. Recuerdo que mantuve una entrañable conversación de casi una hora con una mujer muy bella e interesante, sentados cómodamente en unas tumbonas del jardín. Recuerdo también que estaba sentado en una silla de la cocina, esperando mi turno para entrar en el aseo, cuando llegó una rubia muy guapa (parecida a Julia Otero) que me pidió comprobara si el enorme perro de la casa le había roto la falda cuando se la enganchó con la pata. Me puso el culo en la cara; le dije que sí, que le había rasgado un poco el tejido, y ni corta ni perezosa me dijo "Vigila que no venga nadie" y se quitó la falda allí mismo, se quedó en tanga, comprobó por sí misma que efectivamente el chucho le había roto la falda; se cagó en toda la familia del animal y se volvió a poner la falda rota y salió otra vez al jardín. Recuerdo que conocí a una chica muy maja, que llevaba una especie de poncho con la que estuve hablando un buen rato de todo tipo de gilipolleces, a la que seguí diciéndole insensateces mientras la veía mear, porque acabamos entrando juntos al aseo (vaya usted a saber por qué). Y que conste que yo no soy el típico borracho plasta que le da la brasa a todo el que se le pone a tiro, ni mucho menos el ligoncete patético que le habla a cualquier cosa con falda que se le arrime. Más bien todo lo contrario. Pero es esto precisamente lo que me sorprendió aquella noche, que por alguna extraña alineación de los astros, o simplemente porque coincidimos unas cuantas docenas de personas con ganas de pasarlo bien, sin más complicaciones, en aquella fiesta la gente se relacionaba de una forma muy espontánea y natural, se bailaba con soltura y desenfado, y se bromeaba con campechanía y camaradería. Y esto es algo que creo se está perdiendo un poco en nuestra sociedad de las prisas y el miedo. La gente desconfía de su prójimo y las relaciones interpersonales son frías y distantes. Los jóvenes se sienten más seguros chateando en el ciberespácio, protegidos de cualquier decepción por el anonimato de sus rimbombantes nicks, que en vez de hablar cara a cara con otros seres humanos, con una cervecita en la mano, en un cálido y entrañable guateque primaveral. Pero con fiestas como la del sábado aún queda algo de esperanza.

viernes, junio 03, 2005

La cadena de los cojones

Recibido el testigo del amigo J. Aquí estan nuestras aportaciones a la cadenita en cuestión….
Lo utilizara alguien para un estudio de mercado???
Anyway:


1.- Tamaño total de archivos de música en tu ordenador:

  • GILITO: Unos 6 Gigabytes totalmente desordenados y la mayoría empaquetada en RAR
  • CRIPEMA:Menos de 1 Giga y mas de 1 Mega en el disco duro. Y despues cds y cds de mp3 desperdigados por la mesa sin funda ni caratula… Es que una es bastante desordenada…
  • MICROPENE: Cero patatero (soy un analfabeto informático).


2.- Último disco que te compraste:

  • GILITO:El último de Tahures Zurdos En directo (incluye un DVD muy chulo), que es uno de mis grupos españoles favoritos.
  • CRIPEMA: Streams of Dreams…. Es decir, lo que llamo “música de pajaritos y agua”. Caigo como una marmota cada vez que lo pongo….Altamente recomendable para insomnes como yo.
  • MICROPENE: Una caja recopilatoria con todas las misas (9)compuestas por mi admirado Franz Schubert.

3.- Canción que estás escuchando en este momento:

  • GILITO:Una “romanza” de zarzuela que nos canta en directo mi compañero Pepe en la oficina (es cantante lírico amateur)
  • CRIPEMA: El Universo sobre mí de Amaral suena en el hilo musical de la oficina…..(mejor que el pasadoble festero que sonaba hace 5 minutos en el pc de un compañero y que le he hecho quitar)
  • MICROPENE: Ahora mismo ninguna, pero venía escuchando en el coche la sobrecogedora 3ª sinfonía de Johannes Brahms.

4.- Cinco canciones que escuchas mucho y que, por tanto, tienen significado para ti:

GILITO:
  • London Calling, de The Clash (yo es que soy un poco afterpunk)
  • Sunday Morning, de The Velvet Underground (la pone Cripema los domingos)
  • Cum’ on feel the Noize, de Slade, pero en versión de Quiet Riot (la mejor canción para alegrarte el día)
  • You can’t steal my love, de Mando Diao (un himno tipo Oasis, de estos suecos guaperas que he descubierto ahora)
  • The Future, de Leonard Cohen (Soy un triste? Descubrí a Cohen gracias a Natural Born Killers de Oliver Stone)

CRIPEMA:
  • Piece of my heart, de Janis Joplin
  • Cry, de Janis Joplin
  • Come on, de Chuck Berry en versión de los Rolling Stones.
  • Sunday Morning, de The Velvet Underground (viva las mañanas de los domingos!….)
  • Heroes, de Bowie
  • 39, de Queen
  • Gloria, de Patti Smith (….I’m movin’ in this here atmosphere, well, anything’s allowed…)

Lo siento no he podido poner menos de siete-… (nota de Gilito: Tramposa, abusona)

MICROPENE:
  • "Night train" de Guns n' Roses. Por alguna extraña razón esa canción es capaz de reflotarme el día más miserable.
  • "L'estaca" de Lluis Llach, a poder ser en directo. Aún me pone la piel de gallina.
  • "Gretchen am spinnrade" ("Margarita en la rueca") de Franz Schubert, musicando un poema de Goethe, y cualquier lied (canción) de su etapa más melancólica: los ciclos de lieder (canciones) "Winterreise" ("Viaje de invierno") o "Schwanengesang" ("El canto del cisne"), escuchados en horas bajas resultan una experiéncia estremecedora que eriza la piel y humedece los ojos.
  • Cualquier canción de Frank Sinatra, Dean Martin, Doris Day, Marilyn Monroe, Fred Astaire, y un largo etcétera de música de películas maravillosas; porque cuando la realidad acosa son la fórmula mágica para viajar a otros mundos imposibles pero imaginables.
  • Cualquiera de G.G.Allin, a pesar de su escasa enjundia musical. Sólo por ser obra de G.G. Allin, ser humano irrepetible e inimitable donde los haya ("Si crees que me odias, espera y verás").


5.- Cinco señores/as a quien les toca contestar ahora...


GILITO, CRIPEMA & MICROPENE:
J-Vol de “Ay Señó”, Ismael de “Blog de un machaca”, Anaita de “Cuentos de Anaita y Cia”, a Laceci de “Cecilidades” y El eremita .

Hala! Todo vuestro!

jueves, junio 02, 2005

Criminal Fox en concierto



El Blog Tan Cansado tiene el honor de anunciar (en primicia) el concierto de "Criminal Fox" mañana viernes 3 de Junio a las 22.30 en Pub Coyote Ugly del Puerto de Alicante.
Formado por algunos componente del extinto "Empireuma" y del que nuestro querido Micropene es el bateria.

Los cansados estaremos alli para animarte... y para tomarnos una a tu salud!
Quien quiera disfrutar de rock & roll en estado puro, que no se lo pierda.


"Siempre quise fundar una revista para publicitar mi arte"
Andy Warhol