martes, marzo 30, 2010

6EQUJ5

¿Esto es todo lo que tienen que decirnos los extraterrestres? Luego dicen que por la tele no se escucha más que insensateces. Pues anda que por el espacio sideral…

Resulta que ahora, en abril, se cumplirán 50 años del proyecto SETI (siglas inglesas de Búsqueda (Search) de Inteligencia ExtraTerrestre; ¿para cuándo un STI?), que resumiendo mucho consiste en hacer de cotillas intergalácticos y poner la oreja para ver si logramos escuchar despotricar a la Belén Esteban de Alfa Centauri.

Llevan gastados la tira de millones de petrodólares en una especie de yogures vacíos gigantes para ver si captamos alguna señal extraterrestre. Y todo lo que hemos captado en medio siglo es esto de aquí abajo


y ya ha llovido lo suyo...

El 15 de agosto de 1977 la Gran Oreja (no es una coña mía, es el nombre –Big Ear- con que bautizaron a un radiotelescopio de la universidad de Ohio) captó esta señal anormal, y el friki, que diga el profesor universitario que dedicaba buena parte de su tiempo libre a espiar a los E.T.s, cuando recogió de la cesta el rollo de papel contínuo y descubrió ese registro extraordinario anotó con su Bic rojo un Wow! (forma anglosajona de exclamar ¡Córcholis!). Y según los expertos no es para menos, porque el orejón estaba programado de modo que, para ahorrar papel (la conciencia ecológica aún no había cuajado, por lo que deduzco que era una cuestión puramente presupuestaria), registrase intervalos sucesivos de 12 segundos de cada uno de los canales (las columnas de números verticales), y únicamente en valores absolutos (sin decimales) comprendidos entre el 1 y el 9. Para descartar el ruido se ajustó el aparato para captar exclusivamente intensidades de señal inequívocas, por lo que los espacios en blanco representan murmullos inferiores al umbral mínimo asignado al 1. Pero es que las letras representan valores superiores a 9 (10 = A; 11 = B; 12 = C; etc…), por lo que la U representaba una escandalera espacial del copón.

Pero, nunca más se supo de aquellos alborotadores siderales, ni de nada semejante, con lo que la NASA se impacientó y en 1993 le retiró a los Setinos su subvención. A pesar de que, todavía 50 años después, la señal Wow! (nombrecito que se le dejó puesto por no calentarse más las molleras) siga siendo un enigma científico, puesto que la procedencia terrestre de la señal quedó descartada y los 72 segundos de cachondeo sónico en la constelación de Sagitario desafían toda casualidad. Pues no sólo los Nasinos se mostraron tan poco impresionados, sino que encima resulta que la Gran Oreja fue amputada hace poco más de una década para poder ampliar un vecino campo de golf (¿el promotor se llamaría Van Gogh?). Y es que, queridos amigos, ya no se respeta nada en este mundo; ya no queda romanticismo, y somos capaces de enviar al desguace nuestra única vía de contacto con sonidos extraterrestres para que los capullos terrícolas puedan seguir metiendo sus estúpidas pelotitas en toperas de hierba.

Carl Sagan escribió un libro sobre este asunto, Contact, que luego fue llevado al cine, con Jodie Foster como protagonista. Si es verdad eso que afirman de que Jodie está superdotada con un C.I. de 135 intelipondios, le sugeriría a la Srta. Foster que se dejara de buscar inteligencia extraterrestre y se pusiera a buscar la terrestre, que buena falta nos hace.

De todos modos, quiero desde aquí enviar una respuesta a mis amigos de Kaus Astralis: 8B9M7P6P. Que traducido así a las bravas, viene a decir: "Seguid escondidos, que estos os trasquilan: Y al bocazas del 77 le dais una colleja de mi parte".

miércoles, marzo 24, 2010

Solidaridad con el Tigre

Tiger Woods (el tigre de los bosques, en traducción chusca) atraviesa una mala racha. Y yo me solidarizo con él, porque sé por lo que está pasando.

Sí, confieso que yo también sufrí la terrible adicción al sexo, y sé lo que es no poder parar de follarse modelos, bailarinas, strippers y señoritas de otros ramos igual de sugerentes. Te das cuenta de que tienes un problemón, pero no puedes dejar de acostarte con todas esas hembras de llamativos físicos, con esos tórax tuneados; y sufres, sufres mucho. Lo pasas fatal, follando y follando todo el día con mujeres con las que el común macho de los mortales se tiene que conformar fantaseando la coyunda.

Pobre muchacho, me compadezco de él y espero que se cure lo antes posible, porque como no logre convencer a todos sus patrocinadores de que se ha curado de ese horrible mal (que no se lo deseo a mi peor enemigo), y que puede volver a encarnar la imagen del buen chico, del yerno que toda suegra de la unión sueña para sus hijas, empezará a perder caché, y esto irremediablemente afectará a su par (¿se dice así?), vamos, a su juego, y dejará de ser el triunfador que era.

Y ya es bien conocido, por ejemplos públicos y notorios, lo implacable que se muestra aquella sociedad tan competitiva con los ganadores caídos en desgracia, los juguetes rotos. Mira, a lo mejor hasta le curan su adicción, así sin más, sin tener que someterse él a ningún tipo de terapia de abstinencia; vamos, que lo mismo ya no se come un torrao.

Porque yo miro su foto en los diarios y me pregunto, como en tantos otros casos parecidos al suyo: si este individuo, en vez de ser el número uno en su deporte, empujara una carretilla para proveer de hielo picado a los puestos de pescado del mercado de abastos de su pueblo, ¿se habría curado ya de su adicción?

Se me ocurre que quizás habría sido tan afortunado de no haber llegado siquiera a desarrollarla.

Propongo que se establezca para el 69º día de cada año una jornada sin sexo, de abstinencia sexual voluntaria en solidaridad con las víctimas de esta horrible lacra. Mostremos nuestro apoyo incondicional a los adictos al sexo; uf, qué nombrecito más largo para una enfermedad, y eso que la gente hace tiempo que a las pacientes femeninas de este síndrome las etiquetó con el apócope "putas"...