sábado, octubre 29, 2005

Un trabajo fino.

Hoy he leido esto en el Diario Información de Alicante:

Una clínica llama a los bomberos para cortar una prótesis en una operación

El Sanatorio San Jorge, de Alcoy, requirió el pasado jueves por la noche la colaboración de efectivos de los bomberos, para cortar una prótesis metálica en el quirófano, una intervención para la que se necesitaba una cizalla muy especial, según ha podido confirmar este diario. La intervención quirúrgica concluyó de forma satisfactoria.

Instantes antes de las 10 de la noche del jueves, desde esta clínica se solicitó el apoyo de los bomberos de La Montaña, debido a que en el quirófano se necesitaba una sierra de especiales características para tratar de cortar una prótesis a una paciente; se trataba de una intervención complicada, que la persona -en concreto, una mujer- estaba intentando conseguir en vano desde hace años, según ha sabido este diario.

Tras la llamada del Sanatorio, dos dotaciones de los bomberos acudieron hasta las instalaciones de la clínica. Uno de los efectivos, accedió al quirófano tras equiparse convenientemente y materializó el corte de forma satisfactoria, según las informaciones recabadas.

En fin, menos mal que salió bien la cosa, pero me asaltan muchas preguntas, como ¿Son necesarias dos dotaciones para transportar una cizalla? ¿Se les avisó ANTES de la operación o DURANTE (con lo cual irian con sirenas y todo trapo)? ¿El que maneja la herramienta va vestido de bombero o de verde quirófano? ¿La operación la paga la S.S. o la Diputación?...

En cualquier caso, qué huevos tienen los bomberos.


miércoles, octubre 05, 2005

La estaca

"Siset, que no veus l'estaca
on estem tots lligats?
Si no podem desfer-nos-en
mai no podrem caminar!

Si estirem tots, ella caurà
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba, tomba, tomba
ben corcada deu ser ja.

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba,
i ens podrem alliberar.

Però, Siset, fa molt temps ja,
les mans se'm van escorxant,
i quan la força se me'n va
ella és més ampla i més gran".

("Siset: ¿No ves la estaca
a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos liberarnos de ella
nunca podremos andar.

Si tiramos fuerte, la haremos caer.
Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae,
pues debe estar ya bien podrida.

Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos.

¡Pero, ha pasado tanto tiempo así!
Las manos se me están desollando,
y en cuanto abandono un instante,
se hace más gruesa y más grande").

(Extracto de "L’estaca" de Lluís Llach)

Esta combativa canción que Lluís Llach reconoció haber compuesto mientras cagaba (marco ideal para crear una simbólica pulla contra el Supervillano made in Spain), parece mentira que después de tantos años siga teniendo la misma vigencia (si transfiguramos el símbolo) que cuando fue concebida (porque muerto el perro… pero la rabia está más viva que nunca). Al menos para mí sigue teniendo mucho sentido escucharla; aunque lo mío es un caso aparte, porque son varios miles de millones las estacas vivas que me atormentan.

lunes, octubre 03, 2005

OTOÑO

Esta tarde, como muchas otras he llegado a casa después de un día lleno de actividades pero vacío de contenido. Pero esta tarde ha sido diferente, esta tarde al llegar a casa me he sorprendido a mi misma al darme cuenta que el frío y la ponzoña no me han dejado considerar lo ancho que es el mar. Y no me ha gustado.
No me ha gustado ni un pelo.

Esta tarde, al llegar a casa, he sentido la necesidad de leer algo que aparecía colgado de la nevera en casa de unos amigos, como si de un Tantra se tratara.
Algo que creo ya no está allí. Tal vez en otra estancia de la casa, pero no en la cocina.
Un poema olvidado para mí, que una de aquellas noches leí al ir a sacar una cerveza y que me erizó el alma.

Un poema que me ha apetecido volver a leer y me ha apetecido transcribir, unicamente porque, (como decía Mecano), el invierno viene frío y sólo porque, aún estamos a tiempo de no sentirlo tan gélido.



Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

INSTANTES
JORGE LUIS BORGES

Jarabe de palo

Escribió el desolador filósofo rumano Cioran que se aprendía muchísimo más de la vida recibiendo una paliza, que durmiendo una siesta.

Pues este fin de semana he tenido que aprender la hostia.