[Exordio: querida Vainilla, no hay nada que entender, al igual que lo que sigue aquí debajo. Son simples chorradas que me estorban en la cabeza y excreto aquí].
En vista de que los tiempos que corren se complican a cada paso, cada cual extrae aprendizaje de donde buenamente puede. Así que aquí os dejo un consejo bienintencionado de amigo:
si por un casual sois confundidos con algún delincuente o vuestro archienemigo os tiende una malvada trampa, cuando los hombres de negro os lleven esposados no os molestéis en gritar: "¿Qué hacen? ¡Se equivocan de persona! ¡Están cometiendo un terrible error!", porque todo lo que obtendréis por respuesta será: "¡Vamos, andando! Ya le explicará todo eso al juez".
De nada.