Hoy ha amanecido un día lloviznoso y gris. A diferencia de ayer que llovió con cierta intensidad, lo de hoy es un chirimiri que, si uno va preparado, resulta hasta agradable porque refresca el ambiente y despeja el smog urbano. Da gusto la claridad con la que uno puede mirar su ciudad después de la lluvia.
Viniendo hacia la galera me he encontrado en el puerto con Paco, un viejo lobo del sector marítimo, y caminando juntos bajo el calabobos hemos estado comentado esto mismo. Pero a diferencia del inevitable comentario omnipresente en este tipo de conversaciones, ya sabéis, el consabido "esto es muy bueno para el campo"; este hombre de mar me ha regalado una perla de concepto, muy, muy gráfico.
A mi observación de que hoy era un día ideal para, en vez de ir a trabajar, quedarse en casa tomando alguna bebida caliente y con la mirada perdida en el horizonte a través de un ventanal; él me ha dicho: "sí, hoy es lo que yo llamo un día para 'alfombra y teta' ". ¡Genial! Me lo apunto...
miércoles, marzo 28, 2007
viernes, marzo 23, 2007
Clorofilia

El sábado pasado llevé a mi madre a un vivero, a que se abasteciera de plantas para devolverle a los maceteros de su terraza ese esplendor que ya empezaba a marchitarse. Nos acompañó mi buena amiga, para proveerse también de nuevas especies para su jardín.
Allí sufrí un violento flechazo y caí perdidamente enamorado de Hortensia. De entre todas las flores hermosas que había expuestas allí, no podía quitar la vista de sus preciosos pétalos azules, que no dejaban de mirarme con esa ternura vegetal que delataba sus raíces niponas. Y por sólo 7,50 petroeuros pensaba llevármela a casa, con la excusa de darle algo de color a mi lúgubre mazmorra de Melrose, pero con la aviesa intención real de poder continuar en privado nuestro secreto romance clorofílico.
Pero los consejos bienintencionados de la mujer que me trajo al mundo y de la que por ahora me retiene en él, informándome de que se trata de una planta con una esperanza de vida muy fugaz, que en apenas dos semanas se mustia y muere, me hicieron desistir de la idea, pues no podría soportar perderla tan pronto. Y con el corazón partido abandoné el lugar, no sin antes echarle un último vistazo a mi amada. Y entonces fue cuando lo vi a él, y sentí una punzada de celos tan intensa que me hizo trastabillar y casi doy con mis huesos sobre un lecho de petunias. Allí colgado justo enfrente de ella, había una especie de helecho rastafari muy bien plantado, que no le quitaba ojo a mi pequeña. No pude evitar interponerme raudo entre los dos, con la excusa de leer el cartelito descriptivo de mi amigo: "Cactus gigante". Estaba perdido, seguro que un arbusto de orígenes japoneses encontraba mucho más exótica y atractiva a una planta de ancestros mejicanos que a un vulgar humano ibérico. Tenía que actuar rápidamente, y se me ocurrió pintarle al tiesto marrón de mi rival unos ojos, una nariz y una boca de la que pendiera un enorme porro jamaicano para completar el efecto estético de las "rastas" y, de paso, avisar a mi amada de que aquel tipo no era trigo limpio. Pero no encontré un rotulador a mano, y tuve que abandonar el lugar completamente abatido por el desamor.
Aquella noche sufrí terribles pesadillas botánicas, y estoy empezando a desarrollar una aguda cactofobia.
Pero los consejos bienintencionados de la mujer que me trajo al mundo y de la que por ahora me retiene en él, informándome de que se trata de una planta con una esperanza de vida muy fugaz, que en apenas dos semanas se mustia y muere, me hicieron desistir de la idea, pues no podría soportar perderla tan pronto. Y con el corazón partido abandoné el lugar, no sin antes echarle un último vistazo a mi amada. Y entonces fue cuando lo vi a él, y sentí una punzada de celos tan intensa que me hizo trastabillar y casi doy con mis huesos sobre un lecho de petunias. Allí colgado justo enfrente de ella, había una especie de helecho rastafari muy bien plantado, que no le quitaba ojo a mi pequeña. No pude evitar interponerme raudo entre los dos, con la excusa de leer el cartelito descriptivo de mi amigo: "Cactus gigante". Estaba perdido, seguro que un arbusto de orígenes japoneses encontraba mucho más exótica y atractiva a una planta de ancestros mejicanos que a un vulgar humano ibérico. Tenía que actuar rápidamente, y se me ocurrió pintarle al tiesto marrón de mi rival unos ojos, una nariz y una boca de la que pendiera un enorme porro jamaicano para completar el efecto estético de las "rastas" y, de paso, avisar a mi amada de que aquel tipo no era trigo limpio. Pero no encontré un rotulador a mano, y tuve que abandonar el lugar completamente abatido por el desamor.
Aquella noche sufrí terribles pesadillas botánicas, y estoy empezando a desarrollar una aguda cactofobia.
jueves, marzo 22, 2007
¡¡¡Felicidades, amiga!!!
Nuestra queridísima Cripema cumple hoy una añito más de vida.
¡¡¡Felicidades, amiga!!! ¡¡Esta noche fiestaaaa!!
¡Págate algo, rata!
¡¡¡Felicidades, amiga!!! ¡¡Esta noche fiestaaaa!!
¡Págate algo, rata!
miércoles, marzo 21, 2007
¡Votadme, malditos!
Comentaba aquí el otro día, que le estoy cogiendo el gustillo a eso de alternar con las altas esferas. Y la verdad es que no me queda otra que relajarme y tratar de disfrutar en semejantes ambientes, ya que mi buena amiga, debido a sus quehaceres profesionales, está invitada constantemente a saraos de postín; y, por extensión, un humilde servidor asiste como su acompañante.
Y anoche fue así nuevamente, pues tuvimos que acudir a la gala de entrega de unos premios turísticos que, debido a la proximidad de las elecciones, se ha sacado de la manga el ayuntamiento de esta ciudad, a mayor gloria del autobombo y la megalomanía de nuestro Alcalde Quimby carpetovetónico. Que, por cierto, cada vez está más hermoso, el tío; como en su casa estén todos tan bien alimentados, para el libro de familia les habrán tenido que hacer una fotografía aérea (y me permito hacer esta broma cruel desde mi estatus de ex-obeso traidor; aunque realmente debería decir "obeso anónimo", como los homónimos del drinking, que no se consideran ex-alcohólicos, sino alcohólicos -a secas- por el resto de sus vidas; enfermos en tratamiento perenne que tienen muy presente que la tentación y la recaída acechará siempre a la vuelta de la esquina).
El acto tuvo lugar en un marco idóneo: el Castillo de Santa Bárbara de NeoTokyo (que es lo que acabará pareciendo este pueblo si se cumplen todos los faraónicos proyectos con los que nos atemorizaron los "políticonstructores" a los pobres mortales allí presentes, mediante el vídeo promocional que emitieron a modo de entremés, justo antes de cenar; y entiéndase "entremés" conforme a su 2ª acepción en el diccionario de la R.A.E.*. Como curiosidad comentar que el spot consistorial concluía con un final abierto, bastante intrigante: una niñita virtual se acerca caminando tiernamente hasta la orilla de una playa también virtual (¿el Postigu3D?) y agarrando por la espuma el borde de una ola que se acercaba a sus piececitos, la alza y con un movimiento brusco sacude con fuerza todo el mar como si éste fuera un gigantesco edredón azul, que queda suspendido por un momento, separado del fondo marino, hasta que vuelve a caer rompiendo en una explosión de agua salada que acaba metamorfoseándose en un horrendo logotipo institucional, subrayado por un no menos horrísono eslogan. Y este extraño final para mi entendimiento sólo admite dos lecturas, y ambas coinciden en que el estudio de animación le ha debido colar una ingeniosa butifarra envenenada al Excelentísimo:
1.- La niña sería una Jueza Garzón en ciernes, que ha de llegar a modo de supermagistrada mediática y vedette a interrumpir las futuras TecnOlimpiadas de NeoTokyo 2025, tirando de la manta de todo este sindiós urbanístico de la Marbella levantina; la Isla Tortuga mediterránea.
O 2.- De tanto socavar el quebradizo subsuelo calizo y permeable sobre el que se aposenta nuestra querida Lucentum, en pos de construir bajo tierra al precio que sea (como no se pudo hacer un metro, por lo inviable de construir un tren subterráneo en una ciudad a ras del mar, pues han soterrado gran parte del recorrido del tranvía) la Pacha Mama (astutamente alegorizada en la niñita poligonal) se rebelará, harta de ser vejada, y nos enviará un mortífero cataclismo en forma de tsunami vengador, que borrará del mapa todas esas construcciones mastodónticas erigidas sin tino sobre su delicada piel, y sin las cuales -pretenden convencernos- no tenemos futuro como ciudad turística y de servicios).
Decía, que me enrollo demasiado, que el marco fue perfecto porque el banquete tuvo lugar en el salón Felipe II del mentado castillo; que fue construido por los moros durante su estancia por estas tierras; conquistado por Alfonso X el Sabio un 4 de Diciembre, de ahí que lleve el nombre de la mártir católica (ver santoral); y tres siglos después remodelado por el segundo de los felipitos coronados; que en vez de irse a Ikea a por unas lamparitas chachipirulis, se hizo una obra monumental, como procede en estos próceres. Y como de actuales próceres estaba lleno el acto que nos ocupa, pues qué mejor que ese salón para correrse una buena francachela a cargo de los contribuyentes del reino.
Después de ser presentado durante la recepción a toda una legión de prebostes del mundo de la empresa, del periodismo y de la política (con concejales, consellers y hasta con un diputado, estuve departiendo alegremente), nos sentamos a la mesa a degustar la cena, que, a decir verdad, fue exquisita. Regada con excelentes vinos (en concreto un blanco delicioso que me impactó bastante) y ambientada por la delicada música de un combo de jazz en directo. Por cierto, no sé a qué santo, nos recibió a la entrada del castillo una panda de zancudos, tragafuegos y malabaristas, ataviados todos ellos con ropas y pelucas dieciochescas (?!), que ponían en serio riesgo la integridad física de los que se ganan la vida jugando con fuego.
Y tras la entrega de premios llegó una actuación que a primera vista me pareció totalmente fuera de lugar, pero que después resultó tener su "puntito". Nada menos que el show del humorista Jordi LP (?!). Aún recuerdo que hace años, cuando lo observaba disparatar en Tele Circo, era tal mi grado de vergüenza ajena y asco-pena que era incapaz de mirar directamente a la pantalla y tenía que verlo como veía de pequeño las películas de terror: tapándome la cara a medias con un cojín o cubriéndome los ojos con la mano, mirando a través de los dedos entreabiertos. Pero como allí no tenía un cojín a mano, pues me armé de valor y afronté su intervención con cierto recelo inicial. Pero a los dos minutos de actuación ya me tenía ganado, por la simple razón de que demostró tener cojones dando tanta caña a la clase política que lo había contratado. Entre autoparodias a sus raíces catalanas y chistes de sal gruesa, muy gruesa en algunos casos (mis favoritos, para qué negarlo), repartió bastante estopa a la broma, a la broma, ante las heladas sonrisas de quirófano del politiqueo presente. Y haciendo un hincapié socarrón en asuntos de la actualidad local, lo que me llevo a pensar que estaba ante un gran profesional, que se documenta profusamente antes de cada actuación, o que de veras los conocía de primera mano (¿alguien sabe si veranea por el reino de Valencia este bufón?). Además, demostró tener muchas tablas cuando a su petición de un médico en la sala, pues en la mesa contigua a la nuestra un señor sufrió una lipotimia acompañada de vómitos semiinconscientes sobre el mantel, y la gente respondió con carcajadas (lo que prueba que el público, una vez entregado, ya se ríe con cualquier cosa), pero supo capear la situación con bastante garbo (quizás no estaba improvisando y era una artimaña preparada de antemano para estos casos). Lo único que no le perdonaré nunca es que no contara ningún chiste de náufragos.
En fin, que me asusta un poco lo fácil que se acostumbra uno a la buena vida, y me sorprendí a mí mismo maldiciendo a los electores por no tener mi propio coche blindado con chófer y lunas tintadas, cuando la veintena de vehículos oficiales abandonaba presto el lugar, desde sus estacionamientos privilegiados; mientras mi buena amiga y yo teníamos que caminar 100 malditos metros con un frío siberiano, hasta nuestro humilde turismo de tristes proletarios honrados.
Así que ya sabéis: en los próximos comicios votadme, que quiero un coche blindado, y escoltas, y chalecos antibalas, para que me sienten tan bien bajo el traje como a Garzón; o maldeciré vuestra prole hasta el séptimo hijo de vuestro séptimo hijo.
¿Dónde hay que presentarse para estas cosas? ¿Hay que tener algún programa? ¿O proyectos? ¿O alguna idea de algo? ¿Verdad que no? A las pruebas me remito...
Lo digo porque me parece que se acercan elecciones.
*entremés. 2. m. Pieza dramática jocosa y de un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia […].
Y anoche fue así nuevamente, pues tuvimos que acudir a la gala de entrega de unos premios turísticos que, debido a la proximidad de las elecciones, se ha sacado de la manga el ayuntamiento de esta ciudad, a mayor gloria del autobombo y la megalomanía de nuestro Alcalde Quimby carpetovetónico. Que, por cierto, cada vez está más hermoso, el tío; como en su casa estén todos tan bien alimentados, para el libro de familia les habrán tenido que hacer una fotografía aérea (y me permito hacer esta broma cruel desde mi estatus de ex-obeso traidor; aunque realmente debería decir "obeso anónimo", como los homónimos del drinking, que no se consideran ex-alcohólicos, sino alcohólicos -a secas- por el resto de sus vidas; enfermos en tratamiento perenne que tienen muy presente que la tentación y la recaída acechará siempre a la vuelta de la esquina).
El acto tuvo lugar en un marco idóneo: el Castillo de Santa Bárbara de NeoTokyo (que es lo que acabará pareciendo este pueblo si se cumplen todos los faraónicos proyectos con los que nos atemorizaron los "políticonstructores" a los pobres mortales allí presentes, mediante el vídeo promocional que emitieron a modo de entremés, justo antes de cenar; y entiéndase "entremés" conforme a su 2ª acepción en el diccionario de la R.A.E.*. Como curiosidad comentar que el spot consistorial concluía con un final abierto, bastante intrigante: una niñita virtual se acerca caminando tiernamente hasta la orilla de una playa también virtual (¿el Postigu3D?) y agarrando por la espuma el borde de una ola que se acercaba a sus piececitos, la alza y con un movimiento brusco sacude con fuerza todo el mar como si éste fuera un gigantesco edredón azul, que queda suspendido por un momento, separado del fondo marino, hasta que vuelve a caer rompiendo en una explosión de agua salada que acaba metamorfoseándose en un horrendo logotipo institucional, subrayado por un no menos horrísono eslogan. Y este extraño final para mi entendimiento sólo admite dos lecturas, y ambas coinciden en que el estudio de animación le ha debido colar una ingeniosa butifarra envenenada al Excelentísimo:
1.- La niña sería una Jueza Garzón en ciernes, que ha de llegar a modo de supermagistrada mediática y vedette a interrumpir las futuras TecnOlimpiadas de NeoTokyo 2025, tirando de la manta de todo este sindiós urbanístico de la Marbella levantina; la Isla Tortuga mediterránea.
O 2.- De tanto socavar el quebradizo subsuelo calizo y permeable sobre el que se aposenta nuestra querida Lucentum, en pos de construir bajo tierra al precio que sea (como no se pudo hacer un metro, por lo inviable de construir un tren subterráneo en una ciudad a ras del mar, pues han soterrado gran parte del recorrido del tranvía) la Pacha Mama (astutamente alegorizada en la niñita poligonal) se rebelará, harta de ser vejada, y nos enviará un mortífero cataclismo en forma de tsunami vengador, que borrará del mapa todas esas construcciones mastodónticas erigidas sin tino sobre su delicada piel, y sin las cuales -pretenden convencernos- no tenemos futuro como ciudad turística y de servicios).
Decía, que me enrollo demasiado, que el marco fue perfecto porque el banquete tuvo lugar en el salón Felipe II del mentado castillo; que fue construido por los moros durante su estancia por estas tierras; conquistado por Alfonso X el Sabio un 4 de Diciembre, de ahí que lleve el nombre de la mártir católica (ver santoral); y tres siglos después remodelado por el segundo de los felipitos coronados; que en vez de irse a Ikea a por unas lamparitas chachipirulis, se hizo una obra monumental, como procede en estos próceres. Y como de actuales próceres estaba lleno el acto que nos ocupa, pues qué mejor que ese salón para correrse una buena francachela a cargo de los contribuyentes del reino.
Después de ser presentado durante la recepción a toda una legión de prebostes del mundo de la empresa, del periodismo y de la política (con concejales, consellers y hasta con un diputado, estuve departiendo alegremente), nos sentamos a la mesa a degustar la cena, que, a decir verdad, fue exquisita. Regada con excelentes vinos (en concreto un blanco delicioso que me impactó bastante) y ambientada por la delicada música de un combo de jazz en directo. Por cierto, no sé a qué santo, nos recibió a la entrada del castillo una panda de zancudos, tragafuegos y malabaristas, ataviados todos ellos con ropas y pelucas dieciochescas (?!), que ponían en serio riesgo la integridad física de los que se ganan la vida jugando con fuego.
Y tras la entrega de premios llegó una actuación que a primera vista me pareció totalmente fuera de lugar, pero que después resultó tener su "puntito". Nada menos que el show del humorista Jordi LP (?!). Aún recuerdo que hace años, cuando lo observaba disparatar en Tele Circo, era tal mi grado de vergüenza ajena y asco-pena que era incapaz de mirar directamente a la pantalla y tenía que verlo como veía de pequeño las películas de terror: tapándome la cara a medias con un cojín o cubriéndome los ojos con la mano, mirando a través de los dedos entreabiertos. Pero como allí no tenía un cojín a mano, pues me armé de valor y afronté su intervención con cierto recelo inicial. Pero a los dos minutos de actuación ya me tenía ganado, por la simple razón de que demostró tener cojones dando tanta caña a la clase política que lo había contratado. Entre autoparodias a sus raíces catalanas y chistes de sal gruesa, muy gruesa en algunos casos (mis favoritos, para qué negarlo), repartió bastante estopa a la broma, a la broma, ante las heladas sonrisas de quirófano del politiqueo presente. Y haciendo un hincapié socarrón en asuntos de la actualidad local, lo que me llevo a pensar que estaba ante un gran profesional, que se documenta profusamente antes de cada actuación, o que de veras los conocía de primera mano (¿alguien sabe si veranea por el reino de Valencia este bufón?). Además, demostró tener muchas tablas cuando a su petición de un médico en la sala, pues en la mesa contigua a la nuestra un señor sufrió una lipotimia acompañada de vómitos semiinconscientes sobre el mantel, y la gente respondió con carcajadas (lo que prueba que el público, una vez entregado, ya se ríe con cualquier cosa), pero supo capear la situación con bastante garbo (quizás no estaba improvisando y era una artimaña preparada de antemano para estos casos). Lo único que no le perdonaré nunca es que no contara ningún chiste de náufragos.
En fin, que me asusta un poco lo fácil que se acostumbra uno a la buena vida, y me sorprendí a mí mismo maldiciendo a los electores por no tener mi propio coche blindado con chófer y lunas tintadas, cuando la veintena de vehículos oficiales abandonaba presto el lugar, desde sus estacionamientos privilegiados; mientras mi buena amiga y yo teníamos que caminar 100 malditos metros con un frío siberiano, hasta nuestro humilde turismo de tristes proletarios honrados.
Así que ya sabéis: en los próximos comicios votadme, que quiero un coche blindado, y escoltas, y chalecos antibalas, para que me sienten tan bien bajo el traje como a Garzón; o maldeciré vuestra prole hasta el séptimo hijo de vuestro séptimo hijo.
¿Dónde hay que presentarse para estas cosas? ¿Hay que tener algún programa? ¿O proyectos? ¿O alguna idea de algo? ¿Verdad que no? A las pruebas me remito...
Lo digo porque me parece que se acercan elecciones.
*entremés. 2. m. Pieza dramática jocosa y de un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia […].
martes, marzo 20, 2007
Mujer, Directrices para ser feliz
Ha caido en mis manos un documento que ha cambiado mi vida. Por fin he visto la luz. Por fin he encontrado las directrices de mi camino tan perdido...
¡Aleluya!
Pasen, pasen y lean...no se arrepentirán....
PD para esposas: Ya sabeis, si vuestro marido os pide practicas sexuales inusuales, vosotras acceder.....

¡Aleluya!
Pasen, pasen y lean...no se arrepentirán....
PD para esposas: Ya sabeis, si vuestro marido os pide practicas sexuales inusuales, vosotras acceder.....

viernes, marzo 16, 2007
El Sindicato del Rímel
Estoy desesperado. Me busca el Sindicato del Rímel para darme caza. Es una asociación de malhechoras, despiadada y cruel como ninguna. Las temibles triadas chinas, las míticas Cosa Nostra siciliana y camorra napolitana, o la inflexible yakuza japonesa, son la familia Flanders al lado de semejante caterva de arpías apetecibles.
Y además, o me estoy volviendo paranoide o es que están por todas partes: en el gimnasio, en los centros comerciales, por la calle… estoy rodeado, ¡socorro!
Y no muestran compasión por un hombre casado y con familia, como podría llegar a ser yo. Me apuntan con sus armas de seducción + IVA desde sus silos de misiles de puntillas y encaje; me lanzan veladas amenazas con sus miraditas aviesas, tras los cristales ahumados de sus enormes gafas de sol; y me telegrafían horrendos ultimátums en un perfecto morse con el taconeo de sus carísimos "manolos". Y no les tiembla el pulso a la hora de emplear armamento bacteriológico y químico, gaseándome a su paso con esos perfumes embriagadores tan intensos que ni un traje N.B.Q. podría evitar que te alcancen la pituitaria.
Y al parecer se trata de un complot internacional en toda regla, porque he detectado agentes extranjeras infiltradas en la operación de acoso y derribo. No hace mucho, me pude escabullir por los pelos de una emboscada que el "Comando Erasmus" me tenía preparada en un pub del casco antiguo de mi ciudad. Menudo susto pasé, allí rodeado por una unidad de élite de escandinavas, jóvenes, rubias y guapas, armadas hasta los dientes. Pá habernos mamao. Pero aquí estoy, vivito y coleando para poder contarlo desde este zulo secreto que me ha proporcionado la irreductible Resistance, perfectamente equipado con su ducha fría y una alacena repleta de bromuro, y decorado con pósters de Esperanza Aguirre, Camilla Parker Bowles y la Bruja Avería. Tiene hasta una urna con la leyenda "Rómpase en caso de emergencia", en la que han sustituido el extintor por un cortapuros.
Por favor, llamen a la T.I.A., que la policía no es tonta y estará al corriente de todo este complot (huuuummmm, women in uniform, rosquillaaaaassss…), que lo estoy pasando fatal. Cuidado, ahí vienen de nuevo, debo abandonar la transmisión…
(Se está acercando la primavera, ¿verdad?).
Y además, o me estoy volviendo paranoide o es que están por todas partes: en el gimnasio, en los centros comerciales, por la calle… estoy rodeado, ¡socorro!
Y no muestran compasión por un hombre casado y con familia, como podría llegar a ser yo. Me apuntan con sus armas de seducción + IVA desde sus silos de misiles de puntillas y encaje; me lanzan veladas amenazas con sus miraditas aviesas, tras los cristales ahumados de sus enormes gafas de sol; y me telegrafían horrendos ultimátums en un perfecto morse con el taconeo de sus carísimos "manolos". Y no les tiembla el pulso a la hora de emplear armamento bacteriológico y químico, gaseándome a su paso con esos perfumes embriagadores tan intensos que ni un traje N.B.Q. podría evitar que te alcancen la pituitaria.
Y al parecer se trata de un complot internacional en toda regla, porque he detectado agentes extranjeras infiltradas en la operación de acoso y derribo. No hace mucho, me pude escabullir por los pelos de una emboscada que el "Comando Erasmus" me tenía preparada en un pub del casco antiguo de mi ciudad. Menudo susto pasé, allí rodeado por una unidad de élite de escandinavas, jóvenes, rubias y guapas, armadas hasta los dientes. Pá habernos mamao. Pero aquí estoy, vivito y coleando para poder contarlo desde este zulo secreto que me ha proporcionado la irreductible Resistance, perfectamente equipado con su ducha fría y una alacena repleta de bromuro, y decorado con pósters de Esperanza Aguirre, Camilla Parker Bowles y la Bruja Avería. Tiene hasta una urna con la leyenda "Rómpase en caso de emergencia", en la que han sustituido el extintor por un cortapuros.
Por favor, llamen a la T.I.A., que la policía no es tonta y estará al corriente de todo este complot (huuuummmm, women in uniform, rosquillaaaaassss…), que lo estoy pasando fatal. Cuidado, ahí vienen de nuevo, debo abandonar la transmisión…
(Se está acercando la primavera, ¿verdad?).
jueves, marzo 15, 2007
Despedida (y III. ¡Y menudo III! Pero acabemos con esto de una vez)
De la juerga que siguió, tengo recuerdos confusos y perturbadores de hombres comportándose como animales (buitres, para ser más exactos). Que la suerte que no nos quiso acompañar en el bingo, sí lo hizo a los aseos, donde se cantó alguna que otra línea. Que lo de bailar definitivamente está hecho para el otro sexo y otras etnias. Que en Alcoi da gusto pagarse una gran fiesta (cosa que tampoco es que me pillara de nuevas). Y que prefiero correr un discreto velo sobre lo que no aconteció en ese after-hours tan peculiar, de enigmático nombre (los alcoyanos entenderán). Después del después-de-horas, y con los pies extenuados de tanto “bailar” y caminar puente arriba, puente abajo por la Venecia de l’Alcoià, el grueso de la expedición nos fuimos al hotel a dormir la mona, desoyendo los improperios y amenazas de los miembros más cafres del grupo, que siguieron su inagotable marcha hasta solo Dios sabe qué hora.
Yo compartía habitación con Kelly, primo del Karras y alemán para más señas; pero de estos alemanes que llevan toda la vida aquí y, a pesar de ser rubio y con ojos azules (qué bueno está el tío, mari), es más español que la tortilla de patatas, el tricornio o una capea. De hecho, habla un castellano impecable, sin pizca de acento, mucho más correcto que el que hablamos cualquiera de los otros diez; que sin embargo cuando queremos cabrearlo, solemos hacerle burlas del tipo: “Marrcharrr ya. Kelly no gustarrrr Fingo!”. Que, de hecho, no le gustó nada y pasaba muy mucho de comprobar que los números cantados estuvieran en su cartón, con la mirada perdida, cagándose en la puta entre dientes, por no estar viendo a su amado Barcelona F.C. (éste era uno de los de las carreritas frenéticas en el restaurante, cada vez que escuchaba algarabía en la sala contigua). Entre partida y partida, en los monitores de las mesas del Bingo emitían, sin sonido, unos segundos del partido que a él le debían parecer preciosos, pero que le boicoteábamos constantemente tapándole la pantalla de nuestra mesa con montones de cartones no premiados (o sea, todos). No hay nada como tener buenos amigos.
Ya de vuelta en el hotel, tuvieron que subir varias veces a llamarnos la atención por el escándalo. Y finalmente, a las tantas de la mañana fuimos cayendo dormidos como angelitos guarros.
Por la mañana todos de vuelta a Alicante excepto yo, que tenía dos citas ese domingo en el mismo Alcoi. La primera, pasar por el local que estamos reformando como futura sede social para reunirnos “los muchachos” (y de momento, hasta aquí puedo leer; tarjetita para el público. ¿Verdad, Gilito?). Pero como no tenía el cuerpo como para ponerme a obrar, me fui a traición con Cripema a tomar unas cervezas y charrar (mil disculpas a “los muchachos” por mi deserción).
De allí nos fuimos Cripema, Gilito y servidor a casa de Don Jesús Lara para comer. Pero creo que el sustantivo “casa” no hace justicia a la morada de Don Jesús (yo a la gente que me demuestra que sabe vivir bien, la trato de Vd.). Como buena estrella del rock que es, Don Jesús (y su familia, claro) vive en una mansión impresionante. Y al emplear la palabra “mansión”, inevitablemente lo primero que os habrá venido a la mente es la de los Plaff, la del Kane (Xanadú), la de Drácula o la Cthulhu; pero que va..., ésta es una vivienda ultramoderna e hipertecnificada, obra de no recuerdo qué arquitecto reconocido (al menos entre los presentes). Y sobre todo, preciosa. Es la típica casa que (como ya dijo Gilito en su día, refiriéndose a otra) la ves en una revista de ésas de decoración y piensas con envidia resentida (la sana no existe, que no os engañen): “¿Quién será el cabrón que vivirá ahí?”. Bueno, pues ya conocemos a uno… Yo creo que en toda la historia del rock, sólo la mansión de Jimmy Page (guitarrista de Led Zeppelin) en el Lago Ness, la Graceland de Elvis, o el rancho Nevermore de Estupro Jackson, podrían competir en lujo asiático con la chabola del Jésus.
Allí estaba todo el entorno de la banda (la Compañía de Jesús) con sus respectivas esposas, novias o groupies, y pasamos una velada realmente memorable. Sentados a una mesa al borde de la piscina, salió un día tan espléndido que “El artista antes conocido por Jesús” (a partir de ahora, Don Jesús) tuvo que repartir su nutrida colección de sombreros bizarros para protegernos a todos los comensales del castigo del sol, que brillaba con una furia altamente incompatible con mi metaresaca.
A los mandos de la paella estaba el genial Natxo Lara (hermano prior de la Compañía), que demostró cocinar tan bien como escribe. Nos faltaban sombreros allí para descubrirnos con un afrancesado “Chapeau!” a la altura de su obra. (Por cierto, gracias Natxo por los inmerecidos elogios en tu blog. Si yo fuera Gilito, aquí mismo pondría ahora un enlace hasta allí, pero como soy un analfabeto informático, pues si tienen curiosidad pinchen por favor en “Borraska” en la columna de la derecha y busquen por allí. Ha puesto hasta un foto mía, tomada el día de autos. Nótense los lamentables estragos de la metaresaca. Gracias).
Y así, entre cervecitas frescas (Don Jesús es un incomparable anfitrión y maestro de ceremonias, y no dejó un cabo suelto: hasta las cervezas tenían su cubo con hielo para mantenerlas frescas; cubo que terminó encomendándome su custodia y gestión, vaya usted a saber por qué…), buenos alimentos (hombre, faltaba más, en la casa del Señor (Jesús) y en domingo santificado…) y conversación muy interesante, cuajada de jugosas anécdotas sobre el mundo de la música profesional, pues llegamos a la sobremesa. Decía un escritor francés que los ingleses se habían inventado la sobremesa para poder olvidar lo horrible que era su comida; pero éste no era el caso. Aterrizó en la mesa el temible plis-play alcoyano (para los lectores de fuera de l’Alcoià, decir que es una mortífera mezcla de café licor (alcoyano también, por supuesto) y Coca-cola (ésta ya no sé si también la elaboran allí, en alguna pequeña bodega…); bebida energética donde las haya y perfecto acompañamiento para tertulias vigorosas. Permítanme que, abusando del elemento compositivo (y empleándolo incorrectamente, porque no significa exactamente lo que sugiere a simple vista), bautice el plis-play como “metacafé”; y así todos lo entenderán.
Pues bien, generosamente regada con metacafé discurría la amena tertulia, cuando llegó el momento fatídico de los chistes. Gracias a la providencia, había allí presentes dos titanes del humor (un titán y una titana) que entablaron un magnífico tour de force, que nos hizo reír sobremanera. Aunque el que suscribe, ya alterado por el metacafé, no dejaba de interrumpir el desopilante duelo de titanes con sus humildes aportaciones. Hasta me hicieron contar mi patético hit-parade de humor náufrago…
Pero como no tengo autocontrol con las bebidas espiritosas, empecé a desbaratarme más de la cuenta y Cripema, que me conoce como si me hubiera parido ella, estuvo al quite y con una sutil estratagema de las suyas me cerró el grifo y me recordó que por la noche tenía otra cita en Alicante (yo sé que la mamá lo hace por mi bien). Así que abandoné el lugar eternamente agradecido por la hospitalidad recibida y por el buen rato vivido, y me dirigí a prepararme para el acto que cerraba un fin de semana realmente ajetreado.
Como broche final a tanta hiperactividad, tenía que asistir acompañando a mi buena amiga a una gala por todo lo alto que ofrecía la asociación de hostelería a sus afiliados (que no son pocos en una provincia eminentemente turística como Alicante). Así que me enfundé mis mejores galas (pues si ésas son las mejores…) y disfruté de una velada especial en muy grata compañía. Estoy empezando a cogerle el gusto a esto de alternar con las altas esferas y ya empiezo a moverme como piraña en el agua dulce entre empresarios y políticos, tocando los huevos un poco a unos y a otros. De hecho, pensaba ilustrar el final de este interminable post con una foto de servidor posando con la Consellera de Turismo de ésta nuestra comunidad (que se prestó muy solícita a mi petición de: "Por favor, Consellera, una foto para el "Cansado Tribune"), pero la calidad de la foto no es muy digna, quizás porque mi amiga en el momento de hacerla se vio envuelta en algún rifirrafe entre los escoltas de la Consellera y los míos. Por FIN.
Yo compartía habitación con Kelly, primo del Karras y alemán para más señas; pero de estos alemanes que llevan toda la vida aquí y, a pesar de ser rubio y con ojos azules (qué bueno está el tío, mari), es más español que la tortilla de patatas, el tricornio o una capea. De hecho, habla un castellano impecable, sin pizca de acento, mucho más correcto que el que hablamos cualquiera de los otros diez; que sin embargo cuando queremos cabrearlo, solemos hacerle burlas del tipo: “Marrcharrr ya. Kelly no gustarrrr Fingo!”. Que, de hecho, no le gustó nada y pasaba muy mucho de comprobar que los números cantados estuvieran en su cartón, con la mirada perdida, cagándose en la puta entre dientes, por no estar viendo a su amado Barcelona F.C. (éste era uno de los de las carreritas frenéticas en el restaurante, cada vez que escuchaba algarabía en la sala contigua). Entre partida y partida, en los monitores de las mesas del Bingo emitían, sin sonido, unos segundos del partido que a él le debían parecer preciosos, pero que le boicoteábamos constantemente tapándole la pantalla de nuestra mesa con montones de cartones no premiados (o sea, todos). No hay nada como tener buenos amigos.
Ya de vuelta en el hotel, tuvieron que subir varias veces a llamarnos la atención por el escándalo. Y finalmente, a las tantas de la mañana fuimos cayendo dormidos como angelitos guarros.
Por la mañana todos de vuelta a Alicante excepto yo, que tenía dos citas ese domingo en el mismo Alcoi. La primera, pasar por el local que estamos reformando como futura sede social para reunirnos “los muchachos” (y de momento, hasta aquí puedo leer; tarjetita para el público. ¿Verdad, Gilito?). Pero como no tenía el cuerpo como para ponerme a obrar, me fui a traición con Cripema a tomar unas cervezas y charrar (mil disculpas a “los muchachos” por mi deserción).
De allí nos fuimos Cripema, Gilito y servidor a casa de Don Jesús Lara para comer. Pero creo que el sustantivo “casa” no hace justicia a la morada de Don Jesús (yo a la gente que me demuestra que sabe vivir bien, la trato de Vd.). Como buena estrella del rock que es, Don Jesús (y su familia, claro) vive en una mansión impresionante. Y al emplear la palabra “mansión”, inevitablemente lo primero que os habrá venido a la mente es la de los Plaff, la del Kane (Xanadú), la de Drácula o la Cthulhu; pero que va..., ésta es una vivienda ultramoderna e hipertecnificada, obra de no recuerdo qué arquitecto reconocido (al menos entre los presentes). Y sobre todo, preciosa. Es la típica casa que (como ya dijo Gilito en su día, refiriéndose a otra) la ves en una revista de ésas de decoración y piensas con envidia resentida (la sana no existe, que no os engañen): “¿Quién será el cabrón que vivirá ahí?”. Bueno, pues ya conocemos a uno… Yo creo que en toda la historia del rock, sólo la mansión de Jimmy Page (guitarrista de Led Zeppelin) en el Lago Ness, la Graceland de Elvis, o el rancho Nevermore de Estupro Jackson, podrían competir en lujo asiático con la chabola del Jésus.
Allí estaba todo el entorno de la banda (la Compañía de Jesús) con sus respectivas esposas, novias o groupies, y pasamos una velada realmente memorable. Sentados a una mesa al borde de la piscina, salió un día tan espléndido que “El artista antes conocido por Jesús” (a partir de ahora, Don Jesús) tuvo que repartir su nutrida colección de sombreros bizarros para protegernos a todos los comensales del castigo del sol, que brillaba con una furia altamente incompatible con mi metaresaca.
A los mandos de la paella estaba el genial Natxo Lara (hermano prior de la Compañía), que demostró cocinar tan bien como escribe. Nos faltaban sombreros allí para descubrirnos con un afrancesado “Chapeau!” a la altura de su obra. (Por cierto, gracias Natxo por los inmerecidos elogios en tu blog. Si yo fuera Gilito, aquí mismo pondría ahora un enlace hasta allí, pero como soy un analfabeto informático, pues si tienen curiosidad pinchen por favor en “Borraska” en la columna de la derecha y busquen por allí. Ha puesto hasta un foto mía, tomada el día de autos. Nótense los lamentables estragos de la metaresaca. Gracias).
Y así, entre cervecitas frescas (Don Jesús es un incomparable anfitrión y maestro de ceremonias, y no dejó un cabo suelto: hasta las cervezas tenían su cubo con hielo para mantenerlas frescas; cubo que terminó encomendándome su custodia y gestión, vaya usted a saber por qué…), buenos alimentos (hombre, faltaba más, en la casa del Señor (Jesús) y en domingo santificado…) y conversación muy interesante, cuajada de jugosas anécdotas sobre el mundo de la música profesional, pues llegamos a la sobremesa. Decía un escritor francés que los ingleses se habían inventado la sobremesa para poder olvidar lo horrible que era su comida; pero éste no era el caso. Aterrizó en la mesa el temible plis-play alcoyano (para los lectores de fuera de l’Alcoià, decir que es una mortífera mezcla de café licor (alcoyano también, por supuesto) y Coca-cola (ésta ya no sé si también la elaboran allí, en alguna pequeña bodega…); bebida energética donde las haya y perfecto acompañamiento para tertulias vigorosas. Permítanme que, abusando del elemento compositivo (y empleándolo incorrectamente, porque no significa exactamente lo que sugiere a simple vista), bautice el plis-play como “metacafé”; y así todos lo entenderán.
Pues bien, generosamente regada con metacafé discurría la amena tertulia, cuando llegó el momento fatídico de los chistes. Gracias a la providencia, había allí presentes dos titanes del humor (un titán y una titana) que entablaron un magnífico tour de force, que nos hizo reír sobremanera. Aunque el que suscribe, ya alterado por el metacafé, no dejaba de interrumpir el desopilante duelo de titanes con sus humildes aportaciones. Hasta me hicieron contar mi patético hit-parade de humor náufrago…
Pero como no tengo autocontrol con las bebidas espiritosas, empecé a desbaratarme más de la cuenta y Cripema, que me conoce como si me hubiera parido ella, estuvo al quite y con una sutil estratagema de las suyas me cerró el grifo y me recordó que por la noche tenía otra cita en Alicante (yo sé que la mamá lo hace por mi bien). Así que abandoné el lugar eternamente agradecido por la hospitalidad recibida y por el buen rato vivido, y me dirigí a prepararme para el acto que cerraba un fin de semana realmente ajetreado.
Como broche final a tanta hiperactividad, tenía que asistir acompañando a mi buena amiga a una gala por todo lo alto que ofrecía la asociación de hostelería a sus afiliados (que no son pocos en una provincia eminentemente turística como Alicante). Así que me enfundé mis mejores galas (pues si ésas son las mejores…) y disfruté de una velada especial en muy grata compañía. Estoy empezando a cogerle el gusto a esto de alternar con las altas esferas y ya empiezo a moverme como piraña en el agua dulce entre empresarios y políticos, tocando los huevos un poco a unos y a otros. De hecho, pensaba ilustrar el final de este interminable post con una foto de servidor posando con la Consellera de Turismo de ésta nuestra comunidad (que se prestó muy solícita a mi petición de: "Por favor, Consellera, una foto para el "Cansado Tribune"), pero la calidad de la foto no es muy digna, quizás porque mi amiga en el momento de hacerla se vio envuelta en algún rifirrafe entre los escoltas de la Consellera y los míos. Por FIN.
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