(Es un poco largo, pero creo que la anécdota merece la pena).
Ayer me encontré a un excompañero con el que trabajé hace unos años en una consignatária marítima. Para los profanos en la materia, una consignatária es la empresa que ejerce de agente de los buques cuando atracan en el puerto. Yo estaba en el departamento de operaciones, por lo que iba a los barcos a tramitar todos los permisos, temas de aduana, etc… pero también tenía que cubrir todas las necesidades de la tripulación, que teniendo en cuenta que son barcos que están varias semanas navegando sin tocar puerto, eran muchas y de todo tipo (vicios incluidos, claro). Antes de atracar el capitán envía por telex (fax ó e-mail sólo los barcos más modernos) una lista de necesidades, y tú te buscas la vida para abastecérselas. Por ejemplo un capitán tejano de un barco estadounidense quería que le llevase a cenar carne de caza y después a bailar a un bar de música Country (¡Tócate los huevos!). Pues así todos, cada loco con su tema.
Estuvimos recordando cantidad de anécdotas. Buenas, pero también malas como buscar urgentemente un helicóptero se salvamento marítimo para recoger a un tripulante que le había dado un infarto en alta mar, o llevar al médico a miembros de la tripulación y tener que traducirle a un filipino que se iba a quedar sordo irreversiblemente, o a un oficial alemán que tenía una enfermedad incurable y le quedaban pocos meses de vida. Menudo trago. O buscar una lancha urgente para ir a recoger a un capitán asturiano de un barco cargado de asfalto que estaba fondeado esperando atraque, porque había recibido la noticia de que a su sobrina la habían violado y asesinado. Imaginad el viaje camino del aeropuerto: ¿qué le dices a una persona en una situación así?.
Pero la anécdota con la que más nos reímos es la que voy a contar a continuación, y que casi nos cuesta un conflicto diplomático (y no exagero):
Consignábamos los buques de la VI flota cuando hacían escala en Benidorm. La VI es la flota que tiene la marina de EE.UU. destacada permanentemente en el Mediterráneo y sus barcos hacen escala en puertos de países de la OTAN como España (sus favoritos: Benidorm, Palma de Mallorca, Barcelona y Rota (Cádiz)). Por razones de seguridad fondean a 2 millas de la costa y les teníamos que poner un servicio permanente de gabarras (barcos pequeños para moverse dentro de los puertos) que comunicaban el puerto con los dos buques cada hora en punto durante las 24 horas del día. Esta gente lleva una seguridad de la hostia y por no sé que motivos diplomáticos la vigilancia en el puerto no la pueden hacer los marines norteamericanos, tienen que ser fuerzas especiales europeas. Por cuestión de afinidad idiomática era un cuerpo de élite antiterrorista británico.¡Menudas piezas! Daban miedo sólo con mirarlos (a veces cuando iba en la gabarra hacia uno de los barcos con dos de estos comandos a mi lado, la pista esa tonta de mi cerebro que ya expliqué en un post anterior, me atormentaba pensando que si por un casual en el barco escuchaba una conversación que no debía haber escuchado y ordenaban a uno de éstos hacerme desaparecer, ni siquiera parpadearía a la hora de liquidarme).
Al grano: resulta que un día estoy cenando tranquilamente en mi casa y me llaman urgentemente que debido al mal tiempo se había suspendido el servicio de gabarras y había que buscarle alojamiento a 3 rambos de estos. Allí me tienes a mí con los tres comandos uniformados, altos como picas que apenas cabían en mi coche, buscando hotel a finales de Septiembre en Benidorm. La situación era surrealista porque esta gente lo hace todo muy marcial: el único que hablaba (y poco) por el camino era el de más alta graduación (que llamaré jefe), los otros dos sólo hablaban si les preguntaba el jefe. Pero encima hacía pocos días me había dado un golpe con el coche y mi puerta no se habría desde dentro y la ventanilla sólo bajaba 6 dedos por lo que cada vez que tenía que bajarme a preguntar en un hotel, para abrir la puerta del coche tenía que hacer ridículas contorsiones y poner mi "precioso" culo en la cara del jefe, que iba sentado en el lugar del copiloto. Al menos no llevaban las armas encima (ignoro dónde las dejaron). Al final encontré un hotelucho de mala muerte en el peor barrio de Benidorm y ya nos íbamos a despedir, pero pensé que esta gente tendría cosas curiosas que contar a alguien como yo obsesionado por el lado oscuro del alma humana. Por lo que propuse ir a tomar unas cervezas. El jefe dijo que no, que al día siguiente tenían que presentarse pronto en sus puestos. Pero les dije que para poder acostarse en unas habitaciones como aquellas iban a necesitar un par de cervezas en el cuerpo. Le hizo gracia la ocurrencia y me dio la razón, y como no tenían equipaje que dejar nos fuimos a un bar a tomar unas pintas. Esas pintas llevaron a otras y a otras… ¡Cómo bebe esta gente! Conforme corría la cerveza iban bajando la guardia y yo con sutileza les iba sacando anécdotas jugosas que darían para 5 posts como éste. Al final me empezó a cansar tanta batallita, especialmente me asqueó cuando empezaron a recordar los "viejos buenos" tiempos en Irlanda del Norte, así que me fui a casa a eso de las 3 de la madrugada, no sin antes decirles que fueran buenos y se acostaran pronto que no quería líos. Por el camino de vuelta a casa iba pensando que ya estaban un poco perjudicados y que podían liar alguna bronca pero me tranquilicé pensando que eran unos profesionales y que sabrían retirarse a tiempo. (No sabía lo equivocado que estaba).
A las 7 de la mañana me llama cabreadísimo el capitán de uno de lo barcos (el que cortaba el bacalao) diciendo que no se habían presentado a sus puestos, que habían estado sin cobertura, que eso era un desastre, que si iba a llamar a la Embajada, etc… Me quedé helado y me fui hacia allí a toda hostia, pero claro, ponte a buscar a 3 ingleses borrachos en Benidorm… Por suerte al poco rato me llama uno de una empresa que nos daba servicios para los barcos, diciéndome que pasara a recoger tres bultos sospechosos que se habían presentado allí. Llego y me los veo totalmente pasados de rosca (me temo que no sólo de alcohol) y diciendo cosas incomprensibles para un sobrio. Apestaban a alcohol y estaban en un estado lamentable. El jefe al verme se me abraza llorando diciendo que la han cagado, que se les va a caer el pelo y que le busque trabajo en Benidorm de jefe de seguridad en alguna discoteca (!!!). El otro estaba en estado catatónico y el tercero, en pleno bajón apocalíptico, me dice que se ha fundido todo el dinero y hasta el crédito de 2.000 libras de su tarjeta (!!!). (Pero, ¿qué festival se pegarían estos cabrones?). Les digo que son la hostia (a esas alturas ya les había perdido el respeto y no los veía como máquinas de matar si no como tres borrachos patéticos), les pido 3 cafés cargados y los meto en el coche nuevo de mi hermana (se lo había pedido por no ir otra vez con el mío con la puerta rota). Estaban tan jodidos que eran incapaces de coordinar los más simples movimientos y los tres cafés acabaron en la tapicería del coche de mi hermana. "Excuse me". "Sí, sí, excuse me, pero estaros a lo que estáis, coño". En un primer momento y en la vorágine de la situación no me había fijado, pero luego reparé que ya no llevaban los uniformes y vestían unas horribles bermudas y camisetas como vulgares turistas. Vete tú a saber porqué (supongo que porque 3 ingleses borrachos de uniforme en la noche de Benidorm era una espactacular forma de buscarse pelea), pero sobre todo cómo, porque en verano en Benidorm hay tiendas abiertas toda la noche, pero estas prendas además de estar sucísimas era evidente que no eran nuevas. Preferí ni preguntar. Llegamos al puerto y allí nos esperaba el comité de bienvenida con un jefazo con cara de muy mala hostia. El jefecillo de los tres intentando aparentar normalidad saludó a lo militar (estoy seguro que con todo lo que se estaba jugando, el hombre pondría toda su atención y habilidad para no delatar lo borracho que estaba, pero le salió un churro de saludo, al estilo de su compatriota Benny Hill, que encabronó aún más a su superior). Al catatónico se le cayó un cigarro al suelo y era incapaz de cogerlo (parecía Pepe Viyuela persiguiendo su sombrero), y yo pensaba cómo esta gente, que supongo está preparada para casi todo, con un entrenamiento muy exigente para desenvolverse con habilidad en situaciones de alto riesgo, por obra y gracia del alcohol se habían convertido en tres tristes guiñapos incapaces de realizar los movimientos humanos más básicos. Se los llevaron al barco con malos modos y no sé en que oscuro calabozo acabarían porque no los volví a ver en ninguna guardia, pero al menos tuvieron el detalle de eximirme de toda responsabilidad en el suceso, aunque inconscientemente lo había provocado yo.
Moraleja: a los ingleses, como a los Gremlins, no se les puede mojar con cerveza después de medianoche, porque por muy cabal, profesional o gentleman que sea una persona de las islas, con tres pintas en el cuerpo se convierte automáticamente en un hooligan borrachuzo y descerebrado.
3 comentarios:
jajajaj, brutal,Típico de los ingleses,axostumbrado a su "aguachirri" de cerveza.. ala que se toman una de verdad...bufff!
La verdad J-vol es que los ingleses son incompatibles con la bebida. Mi cuñada (la mujer de mi hermano) es inglesa y se trajo a España a toda su familia cuando se casaron. El día de la despedida de soltero, el hermano pequeño (que sin beber era muy majo y muy formal) casi consigue que acabáramos todos en el cuartelillo. La cerveza parece que ejerza un embrujo sobrenatural en estas personas, sacando siempre lo peor que llevan dentro.
Como ya he dicho aquel trabajo fue una fuente inagotable de anécdotas (algunas graciosas y otras que no tenían ni pizca de gracia), y si tenemos en cuenta que me pasaba una movida de estas casi cada semana y estuve en ese trabajo 4 años y medio, es fácil imaginar que dan casi para escribir un libro. O al menos unos cuantos posts.
Un saludo, compadre.
Que bueno!!!
Queremos más madera, esto es la guerra !!!
Publicar un comentario