Cuentan las malas lenguas que el tapicerdo lleva una temporadita que se está tomando muy a pecho su oficio y parece empeñado en probar todos los salones y cuartos de invitados de su provincia y parte del extranjero, preparándose concienzudamente la tesis para su doctorado en vida nómada. Esta mañana mismo lo han visto salir del portal de la casa de una buena amiga, aterido de frío tras pasar la noche en un sofá (al parecer bastante cómodo, pues aseguran haberle distinguido entre el castañeteo de dientes que farfullaba cosas como "Cálido" u "Hogareño") en una fría noche en la que las temperaturas han descendido vertiginosamente, con el único arropamiento de unos calzoncillos de algodón y una mantita fina, de ésas que dan en los aviones. Pero no sufran por él, pues el tapicerdo raramente se resfría ya que testigos presenciales aseguran que consume 2 kilos de mandarinas diarios y le sale la vitamina C por las orejas.
Pero la frase que mejor define al tapicerdo, su posible eslogan, sería la que pronunció no hace mucho una amiga al comprobar con sus propios ojos que, efectivamente, el tapicerdo lleva permanentemente en su maletero un saco de dormir "por lo que pueda pasar". La muchacha horrorizada exclamó: "De verdad, no sé cómo puedes vivir así". Y él, que aseguran que es un cachondo mental el jodío, responder con una chusca parodia del final del film "Acorralado", en el que John Rambo, antes de alejarse caminando como si tuviera golondrinos, responde con esa peculiar voz como si hablara desde dentro de un gaseoducto a una pregunta parecida de un mando uniformado: "Día a día, señor… día a día".
Así que ya saben, estén atentos porque cualquier día puede llegar a su ciudad el tapicerdo.
10 comentarios:
Por cierto, ¿qué opina el Tapicerdo de mi sofá 2 plazas, de brazos desmontables y la manta morellana marrón?
Pues según la noche, pero en esa percepción influye más el contenido que el continente, la verdad (y más aún el contenido del "contenido"). Pero me comenta el Tapicerdo que siempre le ha parecido un sofá muy acogedor, espacioso pero no sobredimensionado, ni muy mullido ni demasiado tenso, con cojines bastante polivalentes; pero sus palabras más emocionadas han sido para la joya de la corona: esa manta morellana marrón que le ha salvado de la hipotermia en no pocas ocasiones. Aunque también le han asomado unas lagrimitas de emoción a los ojos al recordar esos cafés con leche que le preparas a horas intempestivas. Y es que reconoce que en esa casa se le cuida como a un hijo tonto (que viene a ser lo que es, a fin de cuentas).
Y que le parece al Tapicerdo mi nuevo sofá con chaise-long?
Querida Vainilla, el Tapicerdo me pide que le transmita su rotuna aprobación al nuevo sofá, y le entran súbitos episodios de narcolepsia sólo con recordar la molicie y comodidad de la chaise-longe. De hecho, lo ha bautizado como el sofá "Tsé-tsé", porque una vez que te ha picado el culo ya no vuelves a despertar, y ya no hablemos de incorporarte o tratar de maniobrar... Además produce unas confusas pesadillas que mezclan transexuales postapocalípticos y matones chulescos de tres al cuarto.
Un besote.
impresionante
Conozco al tapicerdo y ronca como un hijoputa
Dice el tapicerdo que hará como que no ha escuchado este último comentario, y lamenta que venga precisamente de la persona que nunca olvida arroparlo y darle un maternal beso en la frente.
Y lo de arroparlo no es tarea fácil tratándose de la manta morellana marrón, que pesa como una losa (es calentita, pero taparse con ella es lo más parecido a ser enterrado vivo).
Me veo en la obligación de explicarle al Tapicerdo que lo que el llama manta morellana marrón que pesa como un quintal, es precisamente eso, una manta morellana con mas de 80 años, pertenecía al ajuar de mi abuela (y te diré que la ha estrenado el tapicerdo porque nunca antes se utilizó, estate tranquilo)y te aseguro que no hay manta polar ni edredon de plumón nordico que caliente como nuestra manta morellana
Eres la ostia ! Estoy en un cibercafé y ya no se que hacer para dejar de reirme.
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