Este fin de semana cambian la hora. La atrasarán, si no me equivoco. Cuando sean las 3, por decir una hora, volverán a ser las 2, con lo que ganamos una horita de sueño (o de juerga, y los que vayan de after-hours se encontrarán una before-hour por la cara).
Pues yo hago la siguiente propuesta para superar esta crisis apocalíptica que nos azuzan desde los púlpitos:
Mañana, cuando sea viernes, atrasemos el calendario para que sea jueves otra vez, y así tenemos un día más para producir bienes y servicios que nadie consumirá.
No resolvería nada, pero tocaría tanto los cojones al personal, que a ver si de una vez por todas espabila y se planta y pone en su sitio a todos los hijos de puta que saben sacar tajada incluso cuando las cosas están mal.
¿No querían 65 horas semanales? Pues ahí las tienen.
1 comentario:
Calla, Calla...que llevo toda la semana creyendo-queriendo que sea viernes por la mañana... (Que gran momento ese cuando abres un ojo y dices: por fin viernes!!!) Yo paso,conmigo no cuentes, te espero en el Baviera si acaso si eso..
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