
No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía una nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado, y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos ojos grandes, grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban un aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre anchas espaldas una ensortijada melena negra.
Descripción de Vlad Tepes, el Empalador, por Nikolaus Modrussa, delegado papal en la corte húngara.

4 comentarios:
Estás enjugassat
Estaaaamosss trabajando en ellllooooo
Acojonante... Así que los "repeluses" que me provocaba era por eso... también.
Vaya, sólo le faltaba a Vlat tener labio leporino y hablar con acento de Wisconsim
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