viernes, febrero 11, 2005

La mala educación


Escribió el gran filósofo Antonio Escohotado en su excelente Sesenta semanas en el trópico que una sociedad que no tiene higiene y educación está condenada a no prosperar.
De la higiene ya nos ocuparemos más adelante, hoy quiero despotricar sobre la educación, más concretamente sobre la mala educación reinante en las ciudades, porque pienso que en los pueblos la cosa es distinta... de momento.
Por suerte o por desgracia mis padres me dieron una buena educación y tengo la costumbre de dar los buenos días cuando entro a una tienda. Es muy curioso observar que nadie contesta, de los clientes aun puedo entenderlo, pero sorprende que no te salude el propio tendero, cuando eres un cliente potencial.
Decir buenos días sólo exige un golpe de aire a través de las cuerdas vocales, pero al parecer eso es demasiado esfuerzo para algunos infraseres que prefieren desviar la mirada retorciendo el cuello como si estuvieran poseidos.
Una técnica que empleo a continuación (no siempre, sólo cuando tengo ganas de bronca) es cantar, en el mismo tono y volumen de voz con que pronuncié el saludo, la siguiente cantinela: "Ceeerdos malcriaaaados, maleducados, ceeeerdos malcriaaados....". Cualquier melodía estúpida vale, pero a mí por defecto me sale la del Strangers in the night de Sinatra.
Hasta el momento nadie a tenido cojones de decir nada, porque caerían en la trampa, ya que si oyen la canción es que no están sordos y también habían escuchado el saludo, lo que confirmaría su status de cerdos malcriados.
Estoy esperando los datos de la ONCE sobre población hipoacústica en mi ciudad, pero me temo que se trata de una epidemia de mala educación.

No hay comentarios: